Sola. Así me sentía anoche cuando al hablar con prácticamente cualquiera de mis conocidos veía que preferían que ganase el Espanyol a que lo hiciera el Athletic. Los leones merecían pasar, jugaron lo suficientemente bien como para llegar a la final y yo quería que lo hicieran. Por suerte para mí, eso es exactamente lo que pasó. Una vez más el Athletic de Bilbao llega a una final de Copa del Rey (donde se verá las caras con el FC Barcelona).

Ilusionada. Así llegaba la afición rojiblanca a Cornellá El Prat. Y así salió de allí. Una nueva oportunidad para aumentar el número de Copas que los vascos poseen. Una vez más para demostrar que son uno de los grandes conjuntos del panorama español. Llegaban a Barcelona con la certeza de que tenían que dar todo de sí si querían sentenciar y hacerlo pronto. El partido de ida nos había dejado con un 1-1 que daba lugar a una eliminatoria muy igualada y donde todo podía pasar.

El partido comenzaba lento, con una posesión del balón bastante igualada y un encuentro que se disputaba al 100%, sin superioridad de uno por encima de otro. Pero el Athletic, como casi siempre, se guardaba su as en la manga.Y ese as tiene nombre propio: Adúriz. El jugador del conjunto bilbaíno es un plus, una apuesta segura, un ‘killer’ del área que además está en su mejor momento. Sin duda alguna. Soy muy de Aritz Adúriz. A decir verdad canté su gol y aplaudí como si de la final se tratase. Subió su tanto al marcador para abrir la lata del partido de vuelta. Los vascos se venían arriba y su entrenador, Valverde, pedía cabeza, serenidad y que continuasen por el camino marcado. Exactamente eso hicieron y no les fue nada mal a los rojiblancos. Tanto fue así, que llegó el segundo. Casi al final de la primera parte, Etxeita mandaba el balón al fondo de la red del equipo local. Un 0-2. Un resultado con el que irse al descanso no sólo contento sino sabiéndose con muchas posibilidades de ser el ‘otro’ finalista.

Comenzaba la segunda parte y lo hacía con la afición del Espanyol animando a su conjunto. Los pericos intentando la remontada y con la posesión del balón y el ataque en sus botas. Los del Athletic, por su parte, mantenían su nivel. El de jugar sin errores. Impuso su ritmo, su forma de jugar y lo llevó al resultado final, al marcador. Una trayectoria envidiable en Copa. Un juego que vale una final y quien sabe si una Copa.

La nota negativa la puso Herrerín. El portero de los leones se retiró lesionado después de un gran encuentro. En más de una ocasión su trabajo sirvió para salvar a los visitantes de llevarse un susto. De que su rival se aproximase a ellos. El dominio no era claro y había que mantener la portería a 0. Y así lo hizo. De admirar y agradecer me parece lo que la afición ( o gran parte de ella) del Espanyol hizo con su cambio. Entraba por él Iraizoz, un viejo conocido de la afición perica, y ésta le rindió un bonito aplauso, un buen gesto que habla de las buenas maneras también en los campos de fútbol. Como debe ser.

Sin más, sin demasiada complicación se llegaba al final del encuentro. Un partido donde el dominio estuvo casi siempre del lado del visitante, quien además se consagró como ganador y próximo aspirante a conquistar la Copa de su Majestad el Rey. Los leones van a por otra, quieren tener una nueva en su vitrina. No se les da nada mal esta competición y es que justamente tanto ellos como sus rivales son los principales dueños de semejante título. Solo nos queda ver quién será el que levante el trofeo en esta ocasión. Manos dispuestas a ello no faltarán a la cita y jugadores capaces a dar todo por su escudo, por su camiseta, tampoco.

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