Chile se convirtió esta noche en el primer semifinalista de la Copa América.

Todas las estadísticas estaban en contra de La Roja. Habían pasado 16 años desde que Chile no superaba unos cuartos de final en la Copa América, Uruguay es uno de los equipos a los que mejor se le da esta fase, además de ser el país que menos veces ha perdido ante los organizadores de la competición; y el balance de sus enfrentamientos mostraba la superioridad de los charrúas (16 victorias chilenas frente a 41 uruguayas).

En ambos equipos sobrevolaban fantasmas tanto deportivos como extradeportivos y uno de los que no pudo con ellos fue Cavani. Su situación familiar no dejó de rondar por su cabeza ni un segundo, no estaba en el partido. Jara lo sabía y le provocó hasta que fue expulsado. El uruguayo nunca había visto una tarjeta roja con su selección pero tal vez no tendría ni que haber jugado.

¿Por qué lo llamamos intensidad cuando queremos decir violencia? ¿Por qué picardía cuando en realidad es juego sucio?

Supongo que tanto de Chile como de Uruguay se esperaba un tipo de fútbol como el que vimos ayer pero también algo más de elegancia. Dos tanganas en las que solo le faltó meterse al señor de las taquillas me parecen demasiadas. Y luego reclaman ‘fair play’. Como diría un señor aficionado también a meter dedos en lugares insospechados “a mí me daría vergüenza”. Y es que algunos no llevan demasiado bien las derrotas pero supongo que forma parte del mundo del fútbol.

Más allá del comportamiento de ambos, el arbitraje o el estilo, Chile consiguió pasar a la semifinal tras un partido especialmente duro en el que su rival se quedó con 9, y que a pesar de las ganas que le pusieron desde que saltaron al campo terminó con una victoria por la mínima. Para algunos fue un robo, para mí un billete a semis más que merecido.

Solo quedan dos enfrentamientos más. Aguante Chile.

Sobre El Autor

Antía André

"Ningún jugador es mejor que todos juntos". Alfredo Di Stéfano.

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