Lleva el Real Madrid tres partidos seguidos sin ganar, algo que podría achacarse bien al mérito de los rivales o al demérito del propio equipo blanco. Sin embargo muchas voces señalan a otro culpable: el color amarillo que vestían sus contrincantes. Y es que tanto el Villarreal y Las Palmas en Liga, como el Borussia de Dortmund en Champions, vestían el color gafe por excelencia. Y esto,  supersticiones al margen, resulta cuanto menos curioso.

borussia

De hecho no es la primera vez que un equipo que viste este color da un disgusto a los de Florentino. Ya la temporada pasada el Cádiz apeó de la Copa del Rey al Real Madrid tras un error garrafal de los blancos, que incluyeron al sancionado Cheryshev en la alineación titular. El hispano-ruso jugó, marcó y fue sustituido por Benítez en la segunda parte, pero el daño ya estaba hecho; y la guasa en el Carranza, servida. “Cheryshev, Cheryshev, Cheryshev te quiero”, “Benítez mira el twitter”, “Cheryshev no puede jugar” o “Benítez saca a De Gea” fueron algunos de los cánticos que coreó la hinchada local.

cheryshev

Y es precisamente el Cádiz C.F. el equipo que rinde homenaje a esa supuesta maldición del amarillo en la primera estrofa de su himno:

Me han dicho que el amarillo
está maldito pa los artistas,
y este color sin embargo
es gloria bendita para los cadistas.

Ya vemos que las supersticiones van por barrios, y los cadistas, al igual que los aficionados de Las Palmas, Villarreal y demás equipos valientes, presumen de amarillo.

¡Ay si Don Luis Aragonés levantara la cabeza! El Sabio, supersticioso de los pies a la cabeza, aborrecía este color. No en vano hizo a Raúl quitarse una camiseta amarilla, sostuvo que la segunda equipación de la selección en la Eurocopa de 2008 era mostaza y hasta rechazó en Dortmund un ramo de flores en esos tonos con aquella célebre frase de “Me van a dar a mí un ramo de flores, que no me cabe por el culo ni el pelo de una gamba”. Sus supersticiones, heredadas por jugadores como Fernando Torres, incluían el no pisar las rayas del campo y, cómo no, los escudos. “Eso que está usted pisando es el escudo del Atlético de Madrid”, le espetó al cuarto árbitro en un España-Eslovaquia.

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Y es que son muchas las supersticiones que sobrevuelan el mundo del fútbol; entrar al campo con el pie izquierdo, o el derecho, no pisar las líneas, besar anillos, seguir rituales en concentraciones, traslados o comidas antes de partidos importantes, vestir ciertas prendas que traen suerte (véase el polo del Tata Martino o el pantalón de Zidane) o desterrar esa camiseta con la que perdimos aquel encuentro… Sin embargo el amarillo, gafe para algunos, puede convertirse en color talismán para otros. ¿Jugará el Eibar con su segunda equipación este domingo ante el Real Madrid?, ¿empezarán los futuros rivales a desempolvar las camisetas amarillas? Probablemente todo quede en anécdota, pero ¡ay la de líneas que nos está dando el bendito amarillo!

araujo

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