Amor y odio. Odio y amor. Todos estamos más que familiarizados con ambos términos. Incluido su uso en lo referente al fútbol. Escribiendo acerca de este deporte me he percatado de que me es muy fácil hablar sobre aquellos conjuntos a los que más aprecio pueda tener. Por descontado me sucede lo mismo cuando tengo que criticar a alguno de esos otros clubes a los que, por decirlo así, no soporto demasiado. Todos sabéis de lo que hablo ¿a que sí?

Por un motivo u otro, y aunque cada quien tenga sus colores, habrá clubes, equipos, jugadores, a los que profesemos un amor o un odio especial. Un amor al que no buscamos una explicación como tampoco lo hacemos con aquellos por los que sentimos verdadero odio. No podemos ni verles, les deseamos todo lo malo llegando, a veces, a límites insospechados. Desde que comencé a escribir sobre este deporte me percaté de ello. Tengo suerte, mejor dicho “suerte”. En la actualidad escribo sobre uno de los conjuntos que no dejan indiferente a nadie. Uno de esos equipos cuya afición da su alma por unos colores, un escudo, pero cuyo nombre, fuera de sus fronteras es prácticamente odiado por todos. ¿Por qué? ¿Por qué?, que hubiera dicho un buen conocido del fútbol español. ¿Por qué el Athletic de Bilbao es tan odiado? El conjunto vasco se lleva la palma, o casi, a la hora de despertar odios entre el resto de aficiones. ¿Un motivo? A primera vista no sabría decirlo, si analizamos un poco quizás saquemos algo en claro.

El equipo de Valverde ocupa, desde mi perspectiva, uno de los puestos altos de la tabla en cuanto a “poco cariño” se refiere. Será que siempre he sentido esa necesidad de dar cariño y protección a aquel que menos lo recibe, pero yo he de reconocer que estoy en el otro lado de la balanza. Esa que obviamente no tiene el mayor peso. Esa que, sin saber por qué, siente cariño hacia los leones, y desea que ganen siempre y cuando no se enfrenten al equipo de sus amores. Soy de las pocas. Créanme.

Quienes aman al Athletic lo hacen por su historia, por ser el equipo de su tierra, por su ideología de club, por ser diferente al resto. Quienes lo odian lo hacen por los mismos factores. Pero, ¿por qué lo odian? (Y ahora será cuando todos sus detractores se me echarán en cara y sus seguidores asentirán con la cabeza). La explicación para mí radica en 4 simples palabras: miedo, ira, celos y comparación. Las cuatros palabras que hacen que uno odie al Athletic (o a cualquier otro conjunto). El miedo a que ése al que no soportas te gane o sea superior; la ira de que lo haya conseguido en alguna ocasión; celos por no conseguir algo de lo que ellos ya poseen (títulos, estilo o historia, lo que quieran) y por último comparación. Esta no creo que haga falta que la explique. Cuando preguntas a alguien por qué odia a uno u otro equipo terminará de forma inevitable comparándolo con el suyo. Algo a lo que sigo sin encontrar explicación es a por qué recaen en el Athletic estas palabras provenientes de cualquier punto de la geografía española. Quizás tengan algo que ver su sus títulos, su historia reciente o no tan reciente, su sentimiento de pertenecer a un lugar, o la calidad de algunos de sus jugadores (que por cierto no han sido a golpe de talonario).

No sé si aquellos que leéis esto estaréis de acuerdo conmigo o no. Ni siquiera sé si odiáis o amáis al Athletic de Bilbao. Pero lo que sí que sé es que mientras leíais este artículo os dabais cuenta de que ese conjunto del que llevo hablando varias líneas no os deja indiferente. Ese es el poder de conjuntos como el bilbaíno. O le amas o le odias pero de una forma u otra no puedes concebir la Liga sin él.

Sobre El Autor

Cris De León

"Malo no es soñar, malo es quedarse dormido y desperdiciar las oportunidades." Andrea Pirlo.

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