Un día como este, un madridista que vive y siente pasión por este Club, no tiene ni ganas de ver, oír ni hablar de lo que pasó en el Clásico; por ello esto no es un análisis del partido, ni un escrito para argumentar los errores técnicos, la falta de motivación, las decisiones arbitrales o el estado anímico de los jugadores, es un artículo para analizar un corazón blanco.

La desilusión es parte de la pasión, a un corazón blanco le cuesta pensar en desilusión, pensar en que es solo un partido como te dicen y la desilusión no existe si no sientes previamente una emoción, una alegría que no depende de ti pero te sientes parte de ella, eres parte de la historia madridista y eres ese jugador número 12, siempre más importante que los otros 11. Siempre más importante para la ilusión, dedicación y respeto por el escudo, porque un corazón blanco nace y muere blanco. No cambiamos de camiseta nunca y nos peleamos y alegramos más que los que defienden en el terreno de juego; ahora mismo tras el 2-1 nos sentimos decepcionados porque nunca pensamos en la parte probable, simplemente el hecho de decir probable ya es raro porque no creemos en la opción de que es probable perder, ¡No!, solo pensamos que se va a ganar, así que cualquier resultado que no sea ese nos lleva a una desilusión infinita que no somos capaces de aceptar. A partir de aquí, como cada persona, cada corazón blanco lo expresa de una manera y estas son las fases del duelo:

  • La fase de negación: Comienza antes de acabar el partido, aunque como corazón blanco lo compaginas con un sentimiento de confianza, nunca dudas del equipo hasta que el arbitro no pita el final del partido. (Este hecho lo avala el partido de La Décima) sabemos que toda victoria es posible en el Real Madrid.
  • La fase de la negación con la realidad: Entras en esta fase cuando el árbitro pita el final, ya sí que no hay otra opción, se ha perdido, lo niegas porque crees que es imposible que el Real Madrid haya sido capaz de perder pero comienzas a ser consciente de que es una realidad.
  • La fase de depresión: Desde que eres consciente de la realidad hasta que recuerdas cada jugada, cada toque de balón, cambios en el 11, entradas, faltas… los 90 min. pasan por tu cabeza en tu estado depresivo.
  • La fase de la ira: En el momento cumbre de tu depresión recordando cada jugada que se podría haber mejorado y sobre todo las jugadas en las que el equipo ha fallado; aquí comienza la ira, lo que se conoce por te encabronas y juras en arameo, más si estás en compañía de amigos o conocidos que te dan lecciones de cómo tendría que haber jugado el Madrid o lo que tendría que haber hecho Ancelotti, como si fueran alumnos cum laude del fútbol, pero lo mejor está por llegar, cuando te explican por qué el rival ha ganado y ensalzan a algún jugador del equipo contrario, en este momento un pisotón de Pepe o el dedo Mou es lo más naif que se te pasa por la cabeza.
  • La fase de la aceptación: Cuando por fin consigues calmar tus ánimos o algún amigo/conocido te ha dicho algo simpático o simplemente te has distraído con algo que no está relacionado con el fútbol, tu cabeza hace un click y ya lo sientes de otra manera: hay que aceptarlo, ha pasado, el Real Madrid no ha ganado. Lo aceptas y piensas, soy madridista en las buenas y en las malas, ya estoy deseando jugar en el Bernabéu para volver a gritar, sentir y apoyar al equipo porque… ¡Hasta el final vamos Real!

Sobre El Autor

Lara Molina

“La camiseta del Real Madrid es blanca, se puede manchar de barro, sudor y hasta de sangre, pero nunca de vergüenza.” Santiago Bernabéu.

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