Desde que somos muy pequeños, incluso cuando todavía no nos desenvolvemos bien con el lenguaje y nos hacemos entender con nuestra lengua de trapo, ya aprendemos a contar. Los números forman parte de nuestra vida desde niños.

En las escuela nos enseñan a contar cosas, a hacer operaciones de Matemáticas, aprendemos las tablas de multiplicar; nuestros padres nos mandan a comprar algo y practicamos el manejo y control del dinero; más adelante nos habituamos a los resúmenes de cuentas, operaciones comerciales, tantos por cien…Los números también nos sirven para identificar números de teléfono, códigos, contraseñas, canales de televisión, diales de radio, puntuaciones… Todo es cuestión de números.

Y los números de la Real Sociedad venían siendo más bien malos en lo que llevábamos de temporada. La continuidad del míster Moyes se encontraba en entredicho y a pesar del apoyo mostrado por el presidente Aperry, ya había rumores sobre el posible cese o no del entrenador si en el campo del Levante no se conseguía algo positivo.

Los donostiarras visitaban el Ciudad de Levante a la hora del vermut, las doce, un campo en el que nunca antes había logrado la victoria. Los locales, también en horas bajas, saltaron al campo con la necesidad de conseguir los tres puntos. Dos equipos, un objetivo, tres puntos. Por ello, el ritmo del partido fue rápido e intenso desde el minuto uno. Y ocho fueron los minutos que tardó la Real en marcar el primer gol del partido, Vela remató a gol completamente solo tras un espectacular pase de Agirretxe. El segundo gol vino de un pase preciso del capitán Prieto para que lo rematara el pichichi del equipo realista, Agirretxe que consiguió así su gol número seis.

Ya en la segunda parte y tras un disparo de Chory Castro, Illarra consiguió su gol número uno con la camiseta txuriurdin. Dos de los jugadores que salieron al campo en el segundo tiempo, Canales y Chory gestaron la jugada para que Vela metiera su gol número dos particular y cuatro del equipo.

Tras un partido espectacular de Zurutuza y Prieto, sobre todo, la Real no sólo consiguió marcar cuatro goles fuera de casa, sino también mantener la portería a cero.

Todo es cuestión de números: cuatro goles, tres puntos, dos goles de Vela = una semana feliz.

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