Comienza una nueva temporada en todas las categorías. Caras nuevas, ilusiones renovadas y en muchos casos mucho sacrificio pero también grandes alegrías, de esas que no salen en los programas de televisión, en las emisoras de radio ni en las portadas de la prensa escrita, pero satisfacciones que saben a gloria y que producen una felicidad difícilmente expresable en palabras. Y es que en mi casa este fin de semana jugábamos un derbi.

Nunca me han hecho gracia las pretemporadas, de hecho ni las veo ni sigo; partidos en los que no se juegan nada y se convierten en meros entrenamientos con un poco de suerte, en pachangas de fútbol en la mayoría de los casos y en partidos para hacer caja y vender camisetas últimamente: marketing y más marketing. Me aburren. Pero hay veces en las que esos partidos de pretemporada y preparación de repente se convierten en el gran partido del siglo, en la ilusión de unos corazones cuyos latidos bombean  fútbol. El sábado 29 de agosto se jugaba un derbi en el que el resultado no importaba.

Ainara, vaya plantaAinara Manterola, 20 años, defensa central y jugadora que esta temporada cumplirá su quinto año defendiendo los colores txuriurdin en la Real Sociedad. Luce el número cinco en su elástica. Ainara es una jugadora fuerte, muy disciplinada cuyo principal objetivo es aprender, aprender y aprender. Su entrega es total, no sólo en los partidos, sino sobre todo en los entrenamientos.

Comenzó a jugar como la mayoría en el campeonato playero de Zarautz defendiendo la camiseta de la ikastola de Orio y con su padre como entrenador. El año 2006 consiguió el trofeo a la mejor jugadora en su categoría. De allí pasó a jugar en hierba en el equipo de su pueblo, el Orioko, donde también tuvo como entrenador a su padre, Joseba. En esta época defendió en varias ocasiones la camiseta de la Selección de Euskadi y en su último año en el Orioko fue convocada por la selección española sub 17. Ainara defensa
El año 2011 cumplió su gran sueño de convertirse en jugadora de la Real Sociedad y en octubre de ese mismo año acudió a la fase clasificatoria en Azerbaiyán con la selección sub17 española con la que participó en dos de los tres partidos. Después volvería a vestir la roja con la sub19 en Bulgaria. Con la selección de Euskadi sub19 consiguió el subcampeonato de selecciones con el brazalete de capitana.

Leire saltoLeire Manterola, 16 años recién cumplidos, siguiendo los pasos de su hermana mayor pero con identidad y estilo propios. Leire también comenzó a jugar defendiendo los colores amarillos, primero de la ikastola en los playeros de Zarautz, y luego más tarde los de Orioko durante cuatro años y pasando por todas las categorías: un año en infantil, el segundo en cadete y los dos últimos en el equipo juvenil; y siempre bajo la batuta de su padre, Joseba Manterola. Leire juega de extremo derecho, ha lucido los dorsales 7 y 9 y ha marcado unos 22 goles la última temporada: rápida, con chispa y un buen regate, se convierte en una jugadora peligrosa para la defensa rival. En sus cuatro años en el Orioko consiguió diferentes trofeos: Trofeo a la Deportividad el primer año; Trofeo Ascenso a Cadete de Honor y Trofeo a la Actitud Deportiva el segundo año; y Trofeo a la mejor jugadora el cuarto.

Tras destacar en el Orioko, el Añorga llamó a Leire y otras dos jugadoras del Orioko para participar en la Donosti Cup con el equipo del Añorga y tras pasar la fase clasificatoria, ganar al San Mariño en la semifinal, cumplió su sueño de jugar en el campo de Anoeta (cosa que nunca ha podido hacer su hermana mayor). En la final el Añorga se hizo con el campeonato tras ganar al Sant Gabriel. Leire adornó su primer partido en Anoeta marcando el primer gol de la final.

Leire con dosAl final del partido, Leire recibió la copa de manos de su hermana Ainara.
Y esta nueva temporada 2015-2016, Leire ficha por el Añorga B para jugar la liga Vasca. El cambio es importante: una categoría superior, salir del pueblo donde siempre ha jugado, cambio de entrenador y de compañeras. Leire asume el reto con muchísima ilusión, nervios pero con confianza en sus posibilidades de hacer una buena temporada.

Esa pretemporada, tan aburrida e insípida normalmente, nos deleitaba con un plato estrella en casa: la Real Sociedad jugaba su último partido amistoso de pretemporada contra el Añorga (Liga Nacional); hasta ahí todo normal pues es un partido habitual casi todos los años. Pero Leire estaba convocada con el Añorga A para jugar ese partido.

Mucha emoción, nervios y orgullo: nuestras dos jugadoras iban a enfrentarse cara a cara en el campo; la defensa y la delantera; la mayor con un poco de recelo de entrar a su hermana; y la pequeña deseando hacer un par de caños a la defensa.

Un calor insoportable nos recibía en el campo del Añorga, Rezola, y lo que para la mayoría era un partido más de preparación, en mi casa se vivía con una emoción que emanaba a borbotones. Ainara salía titular con la segunda indumentaria de la Real, con el cinco a la espalda como siempre y concentrada en cumplir su cometido en el campo. Leire tendría que esperar su oportunidad en banda.

La defensa sería sustituida diez minutos antes de acabar el partido como medida de precaución tras estar tocada durante la semana con unas molestias. San Miguel decidía retirarla, la liga comienza la semana que viene. Buen partido de Ainara mostrándose segura en todos los balones que rondaron su área, también buscó el gol subiendo a rematar los saques de esquina de la Real. Ainara con balón

Cinco minutos más tarde, Leire era reclamada por su entrenador para salir al campo. Tras recibir las últimas instrucciones, la pequeña de la casa saltaba al campo a jugar por primera vez contra la Real, el equipo de su hermana. Y sólo Cris Cornejo, la portera de la Real, pudo evitar que Leire consiguiera marcar el gol en una preciosa jugada tras driblar a la defensa y presentarse sola en el área, su especialidad. Sólo cinco minutos en el césped pero suficientes para demostrar su clase y rapidez en el regate, y su hambre de gol.Leire en el suelo

Felices tras un encuentro en el que el marcador no importaba, intentado disfrutar de la placentera sensación del resultado de un trabajo bien hecho. Las dos hermanas Manterola coincidían en un mismo encuentro, aunque no en el campo. Unas hermanas que darán mucho que hablar, la defensa y la delantera; un apellido, dos jugadoras, dos luchadoras; dos campeonas.Donosti Cup

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