Los actos de buena voluntad no siempre son bien recibidos. Y no por aquello de “yo no te he pedido ayuda” sino porque dependiendo de la religión o la cultura, un gesto lleno de bondad puede resultar una ofensa.

Un zapato es un elemento polémico en los países árabes. En realidad, cualquier cosa que sirva para calzarse. No importa que sea un zapato de tacón o una bota de fútbol. Ni siquiera aunque la bota sea de Leo Messi.

El jugador del Barça estuvo en un programa de televisión egipcio y cometió “el error” de donar un par de botas. Una ofensa para los musulmanes. Será que su compañero Arda Turan no le comentó nada de su intención al lanzarle un zapato a un linier (precisamente ante el Barça). O que no vio las imágenes emitidas en todo el mundo del periodista iraquí que tiró un zapato contra George W.Bush en una rueda de prensa al grito de “toma tu beso de despedida, pedazo de perro”.

El diputado Said Hasasin contestó de la siguiente forma: “¿Qué zapatos quieres vender, Messi? ¿Cuánto te crees que vas a sacar? Quédate tus zapatos o véndeselos a Israel. Messi, los egipcios somos 90 millones, tenemos orgullo, tenemos zapatos”. Pero no solo del mundo de la política reaccionaron así. También desde el mundo del fútbol por boca del portavoz de la asociación egipcia de fútbol, Azmy Megahed que a priori, debería saber que donar zapatos no tiene nada de humillante: “Estoy confuso. Si Messi pretendía humillarnos, lo que le digo es que se ponga los zapatos en su cabeza o en la cabeza de los que le apoyan. No necesitamos sus zapatos ni la caridad de los judíos o israelís. Da tus zapatos a tu país, Argentina, donde hay muchos pobres”.

No puedo ni imaginar la cara de Messi al ver que su altruismo se había convertido en debate de Estado.

Un gesto malinterpretado que ha causado reacciones contrarias al argentino que seguro ha aprendido que donar zapatos en países árabes no es buena idea. Ya veis, cuestión de culturas.

Sobre El Autor

Antía André

"Ningún jugador es mejor que todos juntos". Alfredo Di Stéfano.

2 Respuestas

  1. Álvaro (Memorias de una cinta VHS)

    Suscribo todo lo que has dicho. Creo que no acabaron de entender sus intenciones por disparidad de culturas.

    Aunque deberían haber pensado que el hecho de que un futbolista regale las botas es uno de los gestos más simbólicos del fútbol, y el fútbol sí que tiene un idioma universal.

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