Los de Bilbao nacen donde quieren“. Es una afirmación que siempre me ha hecho mucha gracia, la verdad. Y en el fútbol parece ser que es algo así como “los del Athletic hacen lo que quieren“. Y esta semana, movidita como pocas, en concreto ha querido dejarnos 3 cosas a nosotros, aquellos que les seguimos. 2 Empates y un adiós.

Comenzó la semana de los leones con un partido, cuanto menos, llamativo. El encuentro frente a la Real Sociedad era el punto de salida para estos siete días de infarto. No se puede decir mucho de un partido que terminó en empate (1-1), y donde el tanto del Athletic fue debido a un penalti. Era más llamativo lo que se veía sobre el césped por lo que había en las gradas. 2 Aficiones entregadas y respetuosas como pocas la una con la otra, pese a todo lo que les enfrenta. Chapó. No estuvo acertado al 100% el conjunto de Valverde que tenía en dicho encuentro una oportunidad de dar un golpe sobre la mesa, sobre todo con sus intenciones europeas para el curso que viene. No pudieron los rojiblancos contra los donostiarras que jugaron durante buena parte del tiempo con 10. ¡Y aún así nada! No era de esta forma como querían comenzar los de Bilbao la andadura futbolística de esta semana. Pero un reparto de puntos tampoco le venía del todo mal.

Y si de repartir puntos se trataba, pues ya puestos terminábamos igual la semana. Esta vez en la capital y frente al Atleti. Jugar contra los de Simeone era otro reto difícil. Dos en menos de 7 días. Y para qué cambiar el resultado si nos sigue viniendo bien. Otro empate, un nuevo punto que se raspa en una casa ajena y difícil como pocas. Se habla de otro robo, como frente a la Real. Yo casi prefiero no comentar. Me limitaré a reconocer que el conjunto madrileño tuvo la victoria en la mano, pero no apretó el puño. Se le escapó frente a los vascos que una vez más han conseguido estar en boca de todos, sea por una cosa u otra. Los jugadores se plantaron en el campo con la seguridad y fuerza necesaria, propias de los leones. No esperaba menos. Pero esta vez fue un 0-0. Sin demasiada chicha. Sin demasiado que decir ni que tomar como relevante.

Lo que sí ha tenido relevancia, y mucha, ha sido el adiós. El adiós de uno de los capitanes del Athletic y un jugador de esos que dejan huella. Tras 16 años en un mismo club, ¿de qué otra forma iba a ser? Con el mismo señorío (del que otros se jactan), con la misma elegancia y sin levantar la voz, tal y como juega. Así se despidió entre sus compañeros y delante de los medios Iraola. Tras la final de Copa ante el Barça no seguirá vistiendo la camiseta rojiblanca. El cuarto jugador que más partidos ha disputado con el Athletic se despide de San Mamés. Aún le queda fútbol, pero tras haber rechazado en su día ofertas internacionales por continuar en el club de sus amores, le ha llegado el momento de decir adiós. Se respeta. Se entristece el club. Se le echará de menos. Se le agradece. Se le respeta. Quizás, y solo quizás, este adiós pudiera ser un hasta luego. Gero arte. Cuando uno tiene un escudo en su corazón, “al final siempre vuelve”.

PD: Cada día tengo más claro que a los clubes como el Athletic, los más difíciles de querer, es a los que al final uno más quiere (o más cariño coge). Así que ¡aúpa Athletic!

Sobre El Autor

Cris De León

"Malo no es soñar, malo es quedarse dormido y desperdiciar las oportunidades." Andrea Pirlo.

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