La Alemania de los años 70 le deberá siempre a hombres como Gerd Müller el camino que ha seguido su selección nacional. No solo eso. El Bayern de Múnich siempre le deberá a este legendario delantero parte de su propia historia. Quizás, como primer impacto, no recuerdes quién era Gerd Müller. Puede que te quedases con su apodo, el ‘torpedo’ Müller, o puede que seas uno de los que en 2012 se vio obligado a recordarle. Fue entonces cuando un indiscutible del fútbol actual logró, por primera vez en 40 años, romper el récord de goles en un año natural. Desde 1972 ostentaba el cargo Gerd con 85 tantos: Leo Messi le superó con 91, casi medio siglo después. Así de grande es nuestro protagonista.

Por desgracia, el club que le debe tantas y tantas cosas a este futbolista, el Bayern de Múnich, tuvo el desgraciado honor de comunicar a nivel internacional que Gerd Müller está enfermo. El jugador está en un estado avanzado de alzhéimer y está siendo tratado desde febrero por los mejores especialistas. Era, como casi siempre, un secreto a voces en su país. Clubes y medios de comunicación conocían la noticia pero, el enorme respeto que despierta el ex internacional alemán, primó por encima de la noticia. No destacó este delantero por su gran calidad o su juego inimitable, él era de otro fútbol. Un goleador nato, con una gran destreza de cara a la portería tanto por arriba como a ras del campo. Lejos del ideal del futbolista, sin un físico poderoso y bajo la sombra de compañeros como Maier, Vogts, Breiner o, cómo no, el mítico Beckenbauer. Sin embargo, con todo eso, se convirtió en un ídolo del fútbol alemán. Humilde y sumamente modesto, como le describe Thomas Müller, al que enseñó en las categorías inferiores del Bayern, junto a Lahm o Schweinsteiger, cuando apenas eran unos jóvenes que se iniciaban en este deporte.

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Con 680 goles a sus pies, es uno de los mejores delanteros de la historia, de hecho se encuentra en el Top 5 de goleadores del fútbol. Cumplirá 70 años el próximo mes de noviembre y en su palmarés cuenta con una Eurocopa (1972), un Mundial (1974) y la friolera de 13 títulos junto al Bayern (tres Copas de Europa, una Intercontinental, 1 Recopa, cuatro Bundesligas y cuatro Copas). A nivel individual fue Balón de Oro en 1970 y Bota de Oro en el mismo año y en el ’72. La historia cuenta que pudo haber jugado en España, aunque aquello nunca llegó a suceder. Al parecer, tras el fichaje de Netzer por el Real Madrid, el Barcelona no quiso quedarse atrás. Con mucho dinero en la maleta, la entidad culé se marchó a Alemania con un objetivo claro: Gerd Müller. El ‘torpedo’ aceptó su oferta, pero finalmente se vio obligado a rechazarla. La selección tenía mucho peso tanto en los clubs de la Bundesliga como en sus jugadores, y le presionaron para rechazar el fichaje por el Barça. El eterno rival del club blanco optó por una nueva opción: Cruyff. El resto de la historia, ya la conocéis.

El remate al primer toque fue una de las señas de identidad del ‘torpedo’ Müller. Su capacidad goleadora era inigualable. Tras su retirada, las estadísticas eran de 0.9 goles por partido. Es decir, se trataba de un delantero que en su carrera aseguraba prácticamente un gol por cada encuentro. A su remate se le sumaba una poderosa aceleración en las distancias cortas, lo que le hacía muy difícil de detener. En Alemania todos están de acuerdo: cambió la historia del fútbol alemán y del Bayern de Múnich.

Ahora, esta historia viva de la ‘Mannschaft’ se enfrenta a su partido más duro en la que será una derrota anunciada. El alzhéimer no tiene cura y simplemente cuenta con algunos tratamientos que consiguen disminuir los síntomas, pero nunca detener la degeneración. Esta enfermedad neurodegenerativa provoca la pérdida de memoria inmediata. Müller ya sufrió hace varios años algunos de sus síntomas: desapareció durante 24 horas en Italia. Lograron encontrarle desorientado dando vueltas por una plaza. Con un estado avanzado de la enfermedad, el futuro del futbolista no es esperanzador. El Bayern ha suspendido los actos de celebración que pudiera haber el 3 de noviembre por su cumpleaños y ha hecho llegar a su familia su apoyo, a la vez que piden respeto a su intimidad en estos duros momentos.

La dureza del alzhéimer hará que Gerd Müller no recuerde nada de lo que logró en su vida, tanto profesional, como personal. Irónicamente será siempre una leyenda viva del fútbol a nivel internacional. Mientras él se sume en el olvido, la historia jamás permitirá olvidarle.

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