Solo podía haber un Rey. Sólo podía haber un Dios. Sólo podía haber un ganador. La final de Copa del Rey comenzaba, cómo no, con la polémica. La pitada. Ya se esperaba, se veía venir, el tema del himno español en un partido jugado por el Athletic y el Barça copaba portadas y restaba importancia a lo que realmente importa, el fútbol. Efectivamente fue monumental. Ahí quedó la cosa. Sin más. Iba a intentarlo el Athletic, 31 años le separaban de la última vez que levantó el trofeo, mucho menos el FC Barcelona. Los catalanes jugaban en casa y partían como favoritos, lógico siendo el campeón de Liga. Lógico teniendo en sus filas jugadores como Messi, Neymar o Luis Suárez.

Como decía unas líneas más arriba sólo un Rey. Y no iba a ser el que estaba en la grada. Un Rey de Copas. Ambos conjuntos dieron espectáculo, ambos conjuntos lucharon hasta el último momento, pero sólo uno podía ser el campeón. El 1-3 del marcador refleja la superioridad del ganador. Jugaba como visitante el Barcelona en el Camp Nou, se hacía raro, no lo era tanto verles ganar un título. El segundo de esta temporada (y ya saben lo que dicen “no hay dos sin tres“, veremos qué sucede en una semana). Difícil para el Athletic enfrentarse a este Barça, este conjunto que ha ido creciéndose poco a poco y que ha vuelto a ser el mejor conjunto del panorama nacional del fútbol. El partido tuvo unos primeros 45 minutos preciosos, exquisitos de fútbol, donde el equipo de Luis Enrique machacó al de Valverde. Pese a ello, los leones no se venían abajo y trabajaban como si no se hubiera pasado del minuto 1. Nunca hay que darse por vencido ni bajar los brazos. Y eso hay que llevarlo bien aprendido cuando te enfrentas al que hoy por hoy, si se me permite, es el mejor equipo del mundo. Digan lo que digan.

El Camp Nou era una fiesta, del lado azulgrana y del rojiblanco. No hay que negar que en las gradas además de ilusión y apoyo había fiesta. Ambas aficiones comandando los ataques de sus respectivos equipos y sobre el campo y claro jefe, el club catalán. Era un tira y afloja, un ir de poder a poder. Se tuteaban los equipos sobre el terreno de juego. Culés y leones querían levantar la Copa, esa que nadie se atrevió ni a mirar cuando saltaron al terreno de juego. Dicen que trae mala suerte, lo que yo creo es que la suerte la tiene el equipo que tiene de su lado a ese “ser”, ya no se ni cómo definirle. La suerte es de los que se arriesgan y el Athletic arriesgó, lo intentó pero no lo logró. Otra vez será.

Ya sabemos entonces qué equipo se coronó como Rey y también por tanto resultó ganador. Solo me falta por aclarar una cosa, que además quizás sea la más evidente. Resulta que ayer, apareció sobre el terreno de juego una figura, una que es algo así como un ente a quien no se es capaz de definir, entiendanme bien, no como persona, sino como futbolista. Decir que es sobrehumano o que está fuera de lo conocido, que simplemente debe venir de otro planeta o galaxia ya se queda hasta corto. Conocido como Leo Messi, yo hace tiempo que ya empecé a llamarle “D10S”. No hay otro igual, no hay otro mejor. Lo que este argentino es capaz de hacer con un balón en sus pies se escapa a todo lo que hayamos podido ver y oír. Para aquellos que tenían dudas de él, para los que no le veían más que como un “pequeño dictador”, para todos los que le comparan…(¡ay pobres ilusos!), para todos ellos va dedicado el golazo, perdón, GOLAZO, que marcó anoche para abrir el marcador. Madre mía de mi vida. No puedo aún dejar de sorprenderme y llevarme las manos a la cabeza cuando veo la jugada repetida. Leo es el mejor del mundo y el Barça tiene la gran suerte de tenerle sobre el terreno de juego, pobres los que tienen que sufrirle. La estocada final al Athletic también fue obra suya, dos de los tres tantos del encuentro (junto a otro de Neymar) bastaron para que este equipo y este futbolista sigan rompiendo récords, sigan haciendo historia.

La final de anoche puede resumirse en tres sencillas conclusiones:
-Pitada monumental al himno.
-El Barça campeón de Copa.
-Messi es el mejor del mundo.
Y cuando dije conclusiones podría haber dicho verdades absolutas. Porque señores y señoras, después del partido que se vio la noche de ayer sábado no puede haber dudas de ninguna de las tres cosas. Buen trabajo del Athletic, leones heridos pero que nunca se dieron por muertos. Y felicidades al Barça y a todos los culés, esperemos poder celebrar un triplete el próximo fin de semana.

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