Lo que le ocurre al Levante en estos días, y desde hace ya tiempo, es eso que no debería de ocurrirle a ningún equipo, a ningún jugador. Se trata de uno de los lados más oscuros, pero no por ello menos conocido, del fútbol. Los de sobra populares maletines son una práctica habitual en las últimas jornadas de la Liga. Equipos que se juegan el todo por el todo: un ascenso, un descenso o, incluso más allá, puestos con opciones europeas. Ellos priman a otros por esforzarse más, por echarles una mano de cara a los latigazos finales de la temporada. No está bien pero aún así es lo habitual, lo común. O quizá tampoco está mal. Hablamos de jugadores que no se llaman Messi ni Cristiano Ronaldo, hablamos de personas que cobran lo que tú o yo cobramos y que de pronto ven ante sí la opción de no apretarse tanto el cinturón. Gente que algunos meses no reciben su salario y, si no te lo crees, pregunta a un equipo de Primera como es el Elche.

Lo peor, lo que es sin duda un auténtico varapalo a la esencia misma del fútbol, son las primas por dejarse ganar. Se trata de futbolistas, que representan una serie de valores ligados al deporte y que, de golpe, deciden hacer mal su trabajo porque está mejor pagado que hacerlo bien. Ilógico, injusto, un sin sentido absoluto. Este lunes los jugadores del Levante han comenzado a desfilar por los juzgados por el partido amañado frente al Real Zaragoza en 2011. No se sabe bien qué ocurrirá con ellos. Algunos de los implicados en aquel encuentro, como el ex-capitán Ballesteros, ya se han retirado del fútbol profesional. Otros, como Gabriel Fernández, Gabi para la inmensa mayoría, se puede ver fuera de su carrera de un momento a otro. Años tirados por la borda.

¿Merece la pena? Cuando les veo jugar pienso en lo afortunados que son por poder ganarse la vida con aquello que aman. No todo el mundo tiene la misma suerte. Muchos de sus compañeros de profesión se ven obligados a tener dos empleos y su sustento no viene precisamente del fútbol. Puede que la vida nos ponga a veces en situaciones que no sabemos por dónde llevar pero, aún a riesgo de equivocarme, dudo mucho que me jugase mi carrera y mi prestigio por coger dinero de un maletín. A algunos nos enseñaron que eso estaba mal. Supongo que muchos de los que desfilan por los juzgados se arrepienten, independientemente de ser del Levante o del Zaragoza. Seguro que la gran mayoría no volvería a cometer ese error. Pero ahora está en manos de la justicia y, mucho me temo, no hay vuelta atrás. Somos esclavos de nuestros actos y sí, también en el todopoderoso fútbol.

Sobre El Autor

Laura Tirado

"Conseguir nuestro sueño pasa por ser valientes." Jürgen Klopp.

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