Pocos días tiene de vida, poco recorrido ha podido conseguir, pero se siente que El Vestuario ya tiene magia, pero lo mejor, tiene ganas y pasión por el deporte, por el fútbol. Un lugar perfecto en el que perderse unos segundos, minutos, horas, para leer, pero también para escribir, porque quien lo compone acogen a todo aquel que sienta con ganas y sin dobleces este maravilloso deporte al que llaman ‘deporte rey’. Me enorgullece poder encontrar mi hueco aquí como si fuera una más, un hueco en el que, por supuesto, no podría faltar el calcio.

Pero tristemente, este no será un artículo de ensalzamiento, tampoco de éxitos ni de victorias, sino de todo lo contrario, de un vestuario que está a punto de apagarse. Sí, lamentablemente es así, pero muchos titulares deportivos últimamente se están centrando en la muy posible desaparición del Parma.

La semana pasada la grave crisis económica del equipo obligó a la Serie A a suspender el encuentro de la semana pasada ante el Udinese. Y esta semana ha vuelto a ocurrir: no jugará contra el Génova. Sin fondos para pagar un dispositivo de seguridad, el suministro de luz y sin dinero para pagar a sus propios jugadores, el Parma avanza irremediablemente y a pasos agigantados a una dramática situación que podría suponer su disolución. La situación es cuanto menos desoladora.

Pero si echamos la vista un poco atrás, no hace tanto el Parma era un equipo feliz, un equipo que se codeaba con los mejores y que incluso llegó hasta lo más alto. La década de los 90 fue la era dorada del conjunto de Emilia-Romaña, donde el equipo brillaba con luz propia. Consiguieron arrebatarle la Copa Italia a la Juventus tras sólo pasar su primera temporada en la máxima categoría, pero también ganaron dos Copas de la UEFA, la Recopa y la Supercopa Europea. Grandes triunfos que le situaron como uno de los equipos italianos con más títulos internacionales.

En la misma época nombres como Fabio Cannavaro, Buffon, Gianfranco Zola, Dino Baggio, Faustino Asprilla, Crespo, Chiesa, Antonio Benarrivo, Stoichkov, y muchos más deleitaban al público con su juego en el equipo Gialloblu. Todo ello acompañado de las directrices de algunos entrenadores como Nevio Scala, precedido de un gran trabajo de Arrigo Sacchi, Alberto Malesani, e incluso de Carlo Ancelotti.

Atrás quedaron esos años que permanecerán siempre en el recuerdo de sus aficionados y del mundo del fútbol. El Parma podría ver su fin dentro de muy poco y con su desaparición perderían sus seguidores, perdería el fútbol italiano, perderíamos todos, pero peso a ello nunca hay que olvidar esta gran década y los jugadores que nos ha regalado este conjunto que cuenta con más de 100 años de historia. Lamentablemente, una parte del fútbol se irá con ellos si finalmente nadie impide su disolución.

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