A estas alturas de la película los maños no saben lo que quieren. Hasta hace dos días iban sextos, es decir, con opciones de optar a la liguilla de ascenso a Primera División. A día de hoy van séptimos, a tres puntos de la Ponferradina, o lo que es lo mismo, fuera de la zona donde desearían estar.

La derrota contra el Betis en el Villamarín les ha dejado tocadísimos. Cuatro tantos a cero y la defensa un coladero. Una goleada impensable para el conjunto de Ranko Popovic, el cual, después de la mala racha de tres empates y una derrota desde la última victoria, se pensaban que por fin iban a remontar esta jornada y conseguir mantenerse así en la sexta plaza, pero lo que ha ocurrido ha sido que el equipo bético les ha fundido y les ha dejado desorientados. Sin rumbo y sin dirección.

A falta de ocho jornadas para que termine la temporada, de momento el Zaragoza lo tiene complicado para volver a la zona de la promoción de ascenso, a pesar de estar solo a tres puntos. Y no digamos ya todos los equipos que vienen por detrás y que van pisando los talones al conjunto maño: Llagostera (48), Alavés (47), Leganés (46), Numancia (46) y Lugo (44), respectivamente en orden de la clasificación.

Sin rumbo y sin dirección está el Zaragoza. El objetivo de este año era el ascenso a Primera, pero los maños no hacen méritos para estar la temporada que viene con los más grandes. La afición está cansada porque no entiende cómo se ha podido perder la sexta plaza y aunque estén a un partido, prácticamente, hay decepción en la grada. El próximo encuentro en La Romareda rodarán cabezas si el equipo no consigue una victoria clara, sin sufrimientos y con un buen rendimiento del conjunto. Pero por el momento y a día de hoy –sin pensar en el futuro-, en Zaragoza están sin rumbo y sin dirección.

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