Supongo que ya sabrán nuestros lectores que hemos sufrido durante la semana pasada un llamado parón por selecciones. Lo sabrán porque son habituales los ataques de ansiedad, las depresiones y esa sensación de vacío en el estómago cuando no juega el equipo de uno. En su lugar jugaba el equipo de todos, y eso proporciona algún consuelo aunque al final España fue más de lo mismo.

Había expectación por ver al equipo después de cuatro meses, evaluar los cambios en el sistema de juego, el debut de las nuevas incorporaciones, si Morata traería solución a la falta de gol… Pero la expectación, tras estos dos partidos disputados, ha dado paso a la preocupación… y a las críticas.

El primero de los partidos lo disputó la selección española el viernes pasado. Era un partido importante de cara a la clasificación para la próxima Eurocopa 2016 ante un rival, a priori, asequible y España cumplió. Y poco más. Ganó a Ucrania por la mínima gracias a un gol de Morata en la primera parte con asistencia de Koke; Isco y Cazorla dejaron buenos detalles, pero la falta de precisión de cara a la portería y una segunda parte un tanto… tediosa, hicieron que el Sánchez Pizjuan acabase prácticamente pidiendo la hora.

El martes tenía la ocasión de redimirse y de “vengarse” de Holanda por la humillación sufrida en Brasil, pero no hizo ni lo uno ni lo otro.

Vicente del Bosque, en un afán por hacer pruebas y buscar soluciones, alineó a nueve jugadores que no habían sido titulares ante Ucrania. El experimento pudo haber salido bien… pero no lo hizo. Aumentó la preocupación y las críticas a un equipo que ha perdido la chispa, el toque y, sobre todo, el gol.

España cayó ante Holanda por 2-0 y suma un amistoso más perdiendo ante equipos grandes, pues esta derrota hay que sumarla a las sufridas ante Argentina, Portugal, Italia, Inglaterra, Francia y Alemania; las dos últimas después del Mundial de Brasil.

Las reestructuraciones no se hacen de la noche a la mañana, hay que tratar de encajar las piezas y buscar repuestos que funcionen. Se necesita tiempo y hay que tener paciencia, pero poco a poco ambos se van acabando. Puede que, simplemente, el listón esté demasiado alto.

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