Dos. Solo dos jornadas restan a la Liga y un último partido aún más deseado, la final. Esa final de Copa del Rey que enfrentará al Athletic contra el Barça. Hasta ese entonces, los de Valverde tendrán que verse las caras con Elche y Villareal. Cada partido es un mundo, cada punto cuenta, quieren los leones alcanzar la séptima plaza de la clasificación y terminar de la mejor manera posible esta temporada, venciendo al club catalán en su casa y levantando un título.

Las cosas están un tanto revueltas por Bilbao donde las noticias se suceden casi sin descanso. Lesiones, renovaciones que no llegan a acuerdo, goleadores que alcanzan récords, y unos cuántos motivos más para estar más que atentos a lo que acontece a los rojiblancos. Que uno de tus jugadores insignia, Adúriz, sea un referente y haya logrado alcanzar cifras de jugadores históricos no supone sino alegrías, es un futbolista determinante y eso es lo que necesita el equipo ahora mismo. Futbolistas capaces de ser claves para lograr un partido, 3 puntos y quién sabe si una Copa.  Las preocupaciones athléticas van por otro lado. O podría decirse que surcan otros mares. Los mares de las lesiones y las renovaciones.

Es difícil encarar una recta final de campeonato cuando varios de tus jugadores han caído presos de la lesión. Muchos de ellos, gracias al cielo, sin problemas para llegar, quizás no contra el Elche, pero sí para estar en la última jornada frente al Villareal y por supuesto para plantar cara al FC Barcelona. Un suspiro muy hondo el que debe salir de las gargantas de los aficionados y sobre todo de su entrenador. No es una tarea que se antoje divertida organizar y reestructurar todo un equipo, un once, cada fin de semana por culpa de dolores, roturas y algunos casos, como el de Muniain, bastante más complejos. A la baja de Iker Muniain a quien recientemente he nombrado hay que añadir las de Etxeita, Iraola o Ibai. Ahí es nada.

Todo esto ronda , cómo no, la cabecita pensante de Ernesto Valverde. El técnico, fiel al conjunto bilbaíno (parece ser que llegó a rechazar ofertas incluso del FC Barcelona), está en negociaciones para renovar su acuerdo con el club. No se trata de dinero, ni mucho menos de falta de compromiso, se trata de mirar por bienes más allá de los propios, o eso cuentan los diferentes medios. No me cabe ninguna duda de que tanto por parte de la entidad como por el lado que corresponde al entrenador harán todo lo posible para que en breve tengamos sobre la mesa el papel que certifique su continuidad. Su buen hacer con el equipo, los logros más que evidentes y la comunión con la parroquia bilbaína le avalan. De no ser así se admiten apuestas. Muchos clubes están en la órbita de Valverde y no creo que le costase demasiado encontrar un club dispuesto a darle lo que pide. Un entrenador con carácter pero sin dar más espectáculo que su fútbol. Un hombre elegante, y no hablo de su forma de vestir. Un señor y un enamorado del club y su equipo. ¿Cómo no llegar a un acuerdo?

Hasta que llegue ese día, nosotros seguiremos pensando en lo nuestro que viene a ser el fútbol. Conseguir buenos resultados para este fin de temporada, victorias frente a Elche y Villareal y por supuesto frente al Barça. Con eso sueñan los aficionados del Athletic, con eso y que aún en estos tiempos revueltos (que no tormentosos) por los que pasa el club, salga la Gabarra a pasear.

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