Mientras el Bayern de Munich echa cuentas para ver cuándo sale campeón de la Bundesliga, Guardiola vive su particular cruzada de puertas hacia dentro. El palo sufrido en el partido de ida de cuartos de Champions League, donde el conjunto muniquense perdió frente al Oporto, ha terminado con la marcha del que era médico del club desde los años 70, Hans-Wilhelm Müller-Wohlfahrt. Todo a raíz de un desaire de Rummenigge hacia los médicos tras la derrota en Do Dragao (Oporto), que apoya el propio entrenador. Y es que el Bayern no tiene más remedio que reconocer que la plaga de lesionados que sufre está perjudicando mucho su juego, pero no se puede echar la culpa solo sobre determinadas personas, aunque sea siempre lo más fácil.

Un técnico con tantas tablas como Pep Guardiola, no debe entrar en estas guerras y menos en público. No es la primera vez que saca ese otro lado, esa versión que no gusta de un profesional que atesora grandes logros y que, a pasos de ganar la Bundesliga otra vez, no debe empezar guerras contra estandartes de su propio club. El que es también médico del combinado nacional germano justificó su renuncia por el hecho de que se responsabilizase “al departamento médico” de la derrota ante el Oporto. La falta de confianza demostrada hacia ellos ha hecho que tanto él como su equipo se hayan marchado. Lo cierto es que parece existir una mala relación entre Müller-Wohlfahrt y Guardiola. Discrepancias en los tiempos de la recuperación de Thiago Alcántara podrían ser las causas de este conflicto interno, que viene de largo.

Rummenigge ha cargado contra el técnico y los médicos, mientras que Guardiola esta misma semana aplaudía de forma irónica a su propio banquillo ante la lesión de Benatia. Y es que hay quien asume la responsabilidad y da la cara para poder solucionar los problemas, y quien se limita a buscar culpables evitando cualquier cargo de conciencia. Al final, el fútbol es como la vida: la forma de ser de cada uno sale a relucir cuando la situación se complica. Tirar piedras contra su propio tejado cuando se juegan la clasificación de Champions en su estadio por tercera vez, no parece lo más correcto.

En el polo opuesto de la Bundesliga, el honor y el reconocimiento a un entrenador que ha llenado los corazones de los aficionados. No podía ser otro que Jürgen Klopp, que este fin de semana ha recibido el apoyo de los hinchas del Borussia Dortmund tras anunciarse el jueves que abandonada el club el próximo 30 de junio. Pese a la mala situación vivida esta temporada, los seguidores del Dortmund han agradecido de primera mano la labor del técnico, que será sustituido por Thomas Tuchel la próxima temporada y en principio para tres años.

Hacer Comentario

Su dirección de correo electrónico no será publicada.