Girona y sus alrededores enamoran, están de moda y además están cosechando éxitos en lo que al fútbol se refiere. Girona FC y UE Llagostera, UE Llagostera y Girona FC. Dos clubs que representan una zona que nunca antes había tenido tanta repercusión como ahora en el mundo del apodado deporte rey. Aunque han seguido pasos distintos los dos equipos catalanes han demostrado su capacidad, su saber estar, su lucha ante las adversidades y su ansia por mantenerse en la Liga Adelante, y quién sabe si más allá.

En el caso del equipo liderado por Pablo Machín, ha sido uno de los equipos revelación de la temporada. Haciendo balance y analizando las estadísticas hasta el momento, los gerundenses han demostrado partido a partido que quieren optar a más. Y lo más importante, tienen equipo para hacerlo. Olvidando el último encuentro, en el que los hombres de Machín ofrecieron una pésima imagen y no tuvieron ni recursos, ni táctica, ni valor. Quintos en la tabla clasificatoria con 51 puntos, a dos del líder, y con dos partidos en su particular fortín Montilivi, los gerundenses esperan seguir sumando para mantener el privilegio de la zona alta. A pesar de las lesiones, su máximo enemigo, saltarán sobre el terreno de juego dispuestos a defender su posibilidad. Jugarán para obtener seis puntos y con la finalidad de no caer en la confianza en dos encuentros que podrían ser tramposos y en un momento complicado y exigente.

Por su parte, UE Llagostera el camino ha sido inverso. Empezaron mal. Perdiendo, irregulares en juego, moviéndose en la zona peligrosa de la tabla clasificatoria y poco a poco han mantenido una progresión estimulante. El mes de febrero ha marcado un antes y un después logrando ser undécimos en la tabla con 36 puntos y mejorando en táctica y confianza. Además, Lluis Carrillo ha recibido el máximo galardón como técnico del mes, un aliciente más para mantener viva su particular ilusión.

Faltan 14 jornadas para terminar la temporada y puede pasar de todo. No obstante, ambos clubs disfrutan de las buenas noticias y resultados pero sin salirse del guión. Enemigos en el juego pero hermanos en territorio. Ninguno de los dos quiere aventurarse y menos arriesgarse. Buscan cumplir el sueño de la permanencia, y en caso de lograrlo, seguir soñando. De momento, sólo fútbol, nada de sueños.

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