De vez en cuando, así casi sin darnos cuenta, aparecen jugadores que parecen dar el pistoletazo de salida a una nueva época. Una nueva era, una nueva forma de ver el fútbol y un futuro asegurado para sus clubes. También hay situaciones en las que esos jugadores vienen siendo observados desde mucho tiempo atrás. Chicos que desde que militaban en las filas inferiores de sus respectivos clubes o escuelas destacaban por algo, un ‘algo’ que les hacía especiales. Una forma de chutar, una forma de marcar el ritmo, el estilo de pasar el balón o la rapidez y el desborde con que se inician los ataques. Ese precisamente es quizás el factor decisivo que hace que unos lleguen más alto que otros, que conquisten su sueño de ser jugadores de primera, o no. Todos los chavales, o casi todos, cuando juegan al fútbol creen tener la posibilidad y sueñan con que algún día sea real. Llegar a jugar en primera división. Iñaki Williams, tú lo has logrado.

A algunos puede que no os suene este nombre, a otros (los más) no os hará falta que os diga de quién hablo. Casi 1.90 de altura, 20 años y un futuro más que prometedor. Delantero formado en tierras navarras y que actualmente milita en el Athletic de Bilbao. El negro, sí. Y no me entendáis mal, no utilizo el adjetivo “negro” de forma despectiva, ni mucho menos, lo utilizo simplemente como un distintivo de este chaval. Y lo hago, ¿saben por qué? porque resulta que parece ser que pese a todo lo bueno que puede ofrecer como futbolista, lo que más llama la atención en términos generales es que con semejante color de piel juegue en el Athletic de Bilbao. ¡Allí solo juegan vascos! que dicen muchos, no olviden que este chico nació en Euskadi. Es vasco. Bien, después de esta pequeña aclaración continúo con lo verdaderamente importante, el fútbol.

Iñaki aporta frescura, desborde, rapidez y potencia al conjunto que dirige Valverde. Es un delantero joven con ganas de comerse el mundo y que confía en sus capacidades. También el club lo hace. Hace goles, eso es importante, pero son su fuerza y su velocidad los que mejor le definen. Es un chico joven y eso se nota. Es la experiencia la que le terminará por dar los atributos necesarios para llegar a ser un futbolista mucho más completo y capaz de jugar en cualquier conjunto de nuestra Liga. Es ya tan evidente su buen hacer sobre el terreno de juego, que la selección española Sub 21 le hizo debutar hace unos días. Y es que aquí, el que no corre, vuela. Tras sus apariciones y destellos de calidad sobre el césped, la selección de Ghana parece haberse interesado ya por el jugador que podría jugar también con esta o incluso con Liberia.

Pese a todo el revuelo ocasionado entorno a su figura tras su fulgurante irrupción en la escena del fútbol nacional, a Williams le falta corregir algunas cosillas. La nueva estrella del Athletic, su nuevo diamante a pulir debe aprender a pensar más rápido, no perder balones con facilidad o darse cuenta de que no puede ir solo a por todas, que necesita buscar socios dentro del campo para que las jugadas tengan mejores resultados. Cosas propias de la edad y la inexperiencia aún sobre el campo. Poco a poco las irá modificando y estoy segura que de ahí saldrá un jugador mucho más completo aún para asegurar el futuro del Athletic y con suerte de la Selección.

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