El 24 de mayo de 2014 pasó a la historia como el día en que el Real Madrid consiguió la ansiada Décima Copa de Europa. Aquel gol que hizo gritar a todas las almas madridistas al unísono y devolvió la esperanza a miles de aficionados rotos por la desesperación de ver cómo se les escapaba su historia entre los dedos.

El castigo al Atlético de Madrid con ese inolvidable, para bien y para mal, gol fue exagerado. Mucho peor de lo que le deseas a tu peor enemigo. Aunque lo cierto es que los que estaban acostumbrados a “mandar en la capital” y “buscar rivales dignos” estuvieron a poco menos de dos minutos de sufrir el peor revés posible, y no solo futbolísticamente.

El 24 de mayo, un equipo y miles de aficionados volvieron a nacer. El club más laureado del mundo regresó a donde le correspondía tras una espera demasiado larga y agónica.

Defensores y detractores creen que la Décima es una responsabilidad demasiado pesada como para recorrer un nuevo camino con ella a cuestas. Los jugadores que hicieron posible la última página de su historia no deben olvidarse de que aquella noche se convirtieron en campeones de Europa, pero sí tienen la obligación de llegar lo más lejos posible sin importar lo conseguido la pasada temporada. Como dijo el autor del tanto en el famoso minuto 93, la Décima “es de todos los madridistas” y como tal les pertenece.

Ser el vigente campeón y haber tenido la fortuna de guardar la orejona en su vitrina es sinónimo de suscitar odios allá donde van, pero es algo a lo que el Real Madrid está más que acostumbrado. Cada hombre se desvivió en el terreno de juego para dar una alegría inolvidable a su afición y eso solo puede traducirse en orgullo.

A veces la ira y las rivalidades emborronan el buen fútbol y convierten cada partido en una lucha a muerte, por eso lo que le queda por delante a este Madrid podría resumirse en una frase de ‘Los intocables de Eliot Ness’: “Acaba de cumplir la primera norma del policía: asegurarse de volver con vida a casa cuando termine el turno. Aquí acaba la lección”.  Todo esto, con la Décima a la espalda.

Sobre El Autor

Antía André

"Ningún jugador es mejor que todos juntos". Alfredo Di Stéfano.

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