Es increíble que un deporte de masas que da tantas alegrías para algunos sea una vía de escape de ira y odio para otros. No es una noticia más ni siquiera nos enteramos ni de un 1% de los casos irrespetuosos que existen en nuestros estadios y en nuestras hinchadas, es una tónica generalizada y por la que no prestamos atención porque nuestros oídos están acostumbrados a la falta de respeto y de educación constante. Una lástima y un concepto social que debemos empezar a corregir desde ya, para que por fin el fútbol sea un ejemplo deportivo y de espectáculo dejando al margen para siempre la falta de educación.

Si repasamos las noticias deportivas de los últimos días podemos encontrar el caso conocido como “El Tormento de Zaira” una niña de 14 años que ejercía de árbitro y tuvo que escuchar comentarios como “que no valía para arbitrar, pero sí para trabajar en una casa de citas”;  si hemos visto/oído la noticia estrella de los informativos deportivos de esta semana, conocemos entonces la historia llamada: “Los pitos a Piqué”;  si nos retrasamos unos cuantos meses “Los pitos al himno de España y la figura del Rey” y así día tras día sin incluir sucesos vergonzosos que ni siquiera han sido noticia. Todos estos casos tienen un factor común: la falta de educación. Es bochornoso acudir a cualquier estadio de distinta categoría y competición y encontrar al “hombre de Cromañón” pegando voces de una forma poseída y soltando improperios continuos hacia jugadores, árbitros y aficiones. Para muchos el fútbol es considerado el “deporte del pueblo” , “la afición del pobre” porque ven reflejados a estas “bestias” en las gradas que opacan el ámbito deportivo y de compañerismo en el que se refleja este deporte.

Sin hacer hincapié en cómo la política ha influenciado a los millones de aficionados de distintos clubes del mundo, simplemente por ver a un público objetivo al que poder manipular y corromper con estrategias políticas indecorosas.

Hace poco menos de un año y tras un incidente relacionado con este deporte, tras la pelea de dos grupos de violentos que se habían citado a las orillas del Manzanares simplemente y así de triste para luchar y matarse. La LFP y RFEF puso en marcha un dispositivo donde prohibía terminantemente insultos dentro de un estadio, la primera afición perjudicada y multada fue la madridista (tal vez para servir de ejemplo al resto) después vinieron innumerables sanciones al resto de equipos, incluso figuras influyentes como Luis Enrique declaraban “Si echan a los que insultan, nos quedamos solos” y es muy probable que tenga en sus palabras toda la razón, pero por alguna medida hay que empezar y asumir desde el propio individuo hasta el cargo oficial más alto la máxima responsabilidad. Responsabilidad, una palabra que se aprende con educación.

Estamos en el S.XXI y la evolución educativa no ha llegado a este deporte de alegrías infinitas, de juego en equipo y de pasiones increíbles. Las tendencias sí están evolucionando, y con respeto y educación seremos capaces de mejorar una sociedad que no debe perder la esperanza, por contrapartida este deporte nos da ejemplos de cordura y solidaridad como la que están demostrando los últimos días innumerables clubes y jugadores como cuenta Laura Tirado en “El Fútbol y la vida: Siria”

El fútbol como reflejo en la educación será una herramienta maravillosa para ilustrar a generaciones futuras.

Sobre El Autor

Lara Molina

“La camiseta del Real Madrid es blanca, se puede manchar de barro, sudor y hasta de sangre, pero nunca de vergüenza.” Santiago Bernabéu.

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