La mañana, ese mágico momento en que aún sientes los sueños y tienes la fuerza para cumplirlos. Aquella mezcla entre espejismo, valor y sensatez. Sin embargo, en palabras azulgranas significa realidad. Sin estar acostumbrados a horarios matinales, cambiaron sesión de entrenamiento por encuentro y asunto resuelto, y de qué manera.

Por fin empieza la era Luis Enrique. La era que algunos pronosticaban, otros ansiaban y extraños dudaban. No había casi despertado que empezaba el desayuno de goles del FC Barcelona. Una demostración de intenciones que no dejaba indiferente a nadie. La ansia de no dejar escapar aquello que les permitiría tener un buen día. Una oportunidad matinal que pretendía confirmar el gran momento del club.

La mejor entrada de la temporada, seis goles, Messi más cerca de lograr el Pichichi, combinaciones magistrales entre Suárez y Leo, el reencuentro de la mejor versión de Gerard Piqué y líderes. Las palabras azulgranas hablaban por sí solas. Una mañana reluciente que invitaba a creer, salir, demostrar y jugar. Con la finalidad de marcar un punto de inflexión, el FC Barcelona debe coger esta afortunada mañana como ejemplo. Los hombres de Luis Enrique tienen que afrontar encuentros duros: el Eibar, el pretencioso clásico frente el Real Madrid, sin olvidar la cita con la Champions que les enfrentará al Manchester City. Así que no vale bajar la guardia. Solo es posible llegar. Llegar, ahora que sí hay posibilidades. Atrás deben quedar los errores que les hicieron bajar el listón e incluso perder puntos en la tabla clasificatoria.

Líderes en las competiciones y con grandes opciones de lograrlas. Llega el momento de seguir confiando en la mañana azulgrana, que aunque no es su hábitat habitual, ha sido beneficiosa. Porque ya saben la magia de la mañana está a punto…. ¿y el FC Barcelona? También.

Sobre El Autor

Mireia Morais

“No hay nada más peligroso que no arriesgarse.” Pep Guardiola.

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