Imagina que eres un seguidor de un equipo como, por ejemplo, el Oviedo. Con historia en Primera División pero condenado por las circunstancias de la vida a categorías inferiores. Como aficionado, nunca pierdes la fe en que tu club volverá al lugar que le corresponde. En que realizará una temporada con broche de oro que te hará volver a creer. Esto, difícil en nuestra Liga hoy en día, está ocurriendo en el vecino Reino Unido. El Leicester, que hace un año era colista de la Premier en el ‘Boxing Day’, está en el fin de esta primera vuelta en lo más alto de la tabla.

A los mandos del Leicester está un entrenador, cuanto menos, controvertido. Claudio Rainieri ha seguido con un estilo de juego que ya impuso el anterior técnico del conjunto inglés, Nigel Pearson, y que supuso la salvación del club a final de temporada. Una espectacular racha de triunfos que logró sacar al equipo de los puestos de descenso.

Leicester-Rainieri

Rainieri llegó al Leicester después de fracasar como técnico de la Selección de Grecia, con la sola confianza del presidente de los zorros, Vichai Srivaddahanaprabha, pero ha conseguido en estos meses el crédito necesario. La afición rebosa orgullo. Con el City en horas bajas, el Manchester United inmerso en una crisis interna y el Chelsea condenado a luchar lo que queda de temporada por salvar el honor, el Arsenal se ha convertido en el rival más peligroso para el Leicester(actual líder empatado a puntos con los zorros). Sin embargo, desde dentro solo preocupaba desde el comienzo salvar la categoría. La obsesión de Rainieri ha sido en todo momento alcanzar los 40 puntos que, en un cálculo estándar, suele suponer que el equipo se quede luchando en la Premier.

El juego del Leicester es sencillo y eficaz. Luchan como valientes. No importa los goles que caigan por parte del equipo contrario. Hay que meter más. No se meten atrás, sino que atacan con todo para conseguir la victoria. No juegan a la maldita posesión que tan de moda se puso con el ‘tiki-taka’, juegan al fútbol de barrio. Para ello, sus dos armas pasan por dos nombres desconocidos para muchos: Jaime Vardy y Riyad Mahrez. Los dos delanteros son perfectos para el estilo del Leicester y sus contras rápidas ayudan a pillar por sorpresa a las defensas rivales. El argelí Mahrez llegó de la Segunda División francesa por tan solo 300.000 libras, convirtiéndose en una auténtica sensación para el fútbol inglés.

Leicester-gol

Pero no todo es ataque. El juego pasa invariablemente por el pilar que ha construido Rainieri. N’Golo Kanté y Danny Drinkwater. Los dos hombres que se han convertido en fijos en el esquema del técnico. Pocos partidos terminan sin encajar algún gol. De hecho, en lo que llevan de temporada solo ha sucedido en tres ocasiones. Y, sin embargo, ahí están, en lo más alto tras la primera vuelta.

Rainieri lo tiene claro: “la presión es para los grandes”. Aunque los aficionados hoy sueñan con el título y apoyarán al equipo en su búsqueda, lo cierto es que si no se consigue no es ningún fracaso. De seguro que el deseo de sus hinchas para 2016 pasa por conquistar la Premier. Es tiempo para creer. Y para soñar.

Sobre El Autor

Laura Tirado

"Conseguir nuestro sueño pasa por ser valientes." Jürgen Klopp.

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