Desde el postfranquismo en este país existe el bipartidismo: el poder se lo reparten entre dos partidos alternativamente, aunque últimamente parece que estos dos se están poniendo muy nerviosos porque hay un tercero que intenta apuntarse a la fiesta y la pareja puede convertirse en un trío. Y en el fútbol también contamos con bipartidismo: dos participantes principales y todos los demás intentando rebañar lo que dejan los grandes, y por encima de todos apoyando, alimentando y fomentando el hecho, los medios de comunicación que solo tienen ojos para estos dos equipos: ayer, ahora, hoy y mañana; menospreciando a los otros 18, y qué decir a cualquier otro deporte o deportista aunque sea de talla mundial… y lo de esta semana va a ser un nuevo hartazgo de dimensiones extraordinarias.

Esta semana no encontraremos ninguna otra cosa ni en la tele, tertulias, periódicos, revistas, radios… Sólo se hablará de ese partido, de sus jugadores, de sus entrenadores y de sus declaraciones: la crisis de uno, la recuperación del otro, que si uno está lesionado, que si el otro está enfadado, que le duele el gemelo, que si devuelve, que si ha aparcado mal el coche, que se ha cortado el pelo, que si su padre tiene juicio, la duda en la portería… y ¿los demás? ¿quiénes son los demás? Esos no existen. Parecen no darse cuenta de que si un día los otros 18 se plantaran, su hegemonía desaparecería, se esfumaría cual humo. Sin el resto de los partidos, ¿dónde estarían? Si el partido del siglo, es tal partido y genera tanta expectación y tanto dinero, que lo jueguen todas las semanas, y tan contentos. No sirve, ¿verdad? Pues eso, sin los otros 18 no son nadie, su magia desaparece.

Los dos equipos cuentan con los mejores jugadores a nivel mundial y generan fútbol espectáculo y como aficionada al deporte rey, yo también veré el clásico, hasta ahí de acuerdo, perfecto: disfrutaré o no (tampoco garantizan calidad) del fútbol como tal; pero que me dejen en paz el resto de la semana, que no me asfixien y agobien con información superflua las 24 horas del día, los 7 días de la semana: yo sólo quiero ver fútbol; el resto, las supuestas alineaciones, las cábalas, los cotilleos, los rumores… eso no me interesa. Tanta información repetitiva, tantas vueltas a la misma tortilla, acaba rompiéndola y ya nadie se la quiere comer. Hartazgo.

Los demás equipos también jugarán su partido correspondiente a la jornada pero para los medios, ellos no existen. Hay jugadores lesionados, entrenadores a punto de ser destituidos, jugadores amonestados, equipos jugándose su futuro si descienden de categoría… pero esta semana solo existe el clásico, el puñetero clásico. Por cierto ¿pueden perder los dos? La liga sería mucho más divertida.

Sobre El Autor

Elisa Manterola

"Salir a ganar, negarse a perder" Thomas Rongen.

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