Aterrizo en Malabo a las once de la noche y ya en la terminal del aeropuerto me doy cuenta de que nada es lo mismo. No hay banderas, ni carteles, ni pancartas, ni pantallas en las calles. Hasta el bullicio de la ciudad a esas horas de la noche es distinto al del pasado mes de febrero, cuando Guinea Ecuatorial acogía la CAN 2015. Tuve la suerte de ser testigo de esa Copa de África y hoy, cinco meses después, vuelvo a Malabo para comprobar su efecto y vivir el cambio. http://elvestuario.es/yo-vivi-el-futbol-en-africa/

Malabo Fútbol

En el trayecto al hotel la impresión es la misma. Malabo, de noche, es la ciudad relativamente tranquila de otras visitas. Aparece más sobria sin los carteles de la CAN 2015 y las banderas de los diferentes países participantes que inundaban la ciudad el pasado invierno. De hecho los anuncios de fútbol que podemos ver por las calles tienen como protagonistas a los jugadores del Barcelona… y a una cerveza española.

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Aprovecho el viaje para acercarme los hoteles que visité en mi última estancia y que alojaban a las selecciones de Guinea Ecuatorial y Ghana, protagonistas del partido de semifinales al que acudí en el estadio de Malabo. La gran diferencia radica, principalmente, en el de los anfitriones. Los futbolines, los balones y los colores rojos de la selección nacional han sido sustituidos por sombrillas, tumbonas, gafas de buceo y arena de playa y, frente al hotel, algunos coches aparcados, pero ni rastro de las furgonetas, autobuses y coches militares y de policía que acompañaban a la delegación guineana.

Hotel Malabo

Los empleados, sin embargo, muestran la misma sonrisa que en su día al hablar de la Copa África. Ellos, al igual que el resto de guineanos con los que tengo la oportunidad de hablar, recuerdan con entusiasmo el que fuera el evento más importante del año en el país y, sobre todo, el inesperado papel que jugó su equipo en él.

En Guinea Ecuatorial el fútbol es el deporte por excelencia. Los niños, y quienes no lo son tanto, juegan en las calles improvisando porterías y, cuando paseas por Malabo, es raro que no te cruces con camisetas de diferentes equipos de las ligas europeas. Aunque podríamos decir que, salvo excepciones, las del Barça y el Madrid, sobre todo las primeras, ganan por goleada. Y es que, la afición por el fútbol en el país africano se centra, principalmente, en la Liga BBVA. -Aquí el sesenta por ciento somos del Barcelona y el cuarenta del Madrid- nos cuenta un joven aficionado. -¿Y el resto de los equipos?- pregunto. Me mira extrañado como sin entender la pregunta. -Bueno, hay equipos como el Atlético de Madrid o el Betis, pero aquí somos de Madrid y Barcelona-.

En lo que sí hay unanimidad absoluta es en la pasión por el Nzalang, la Selección Nacional de Guinea Ecuatorial, especialmente tras el reciente éxito en la CAN 2015. Ahora, de hecho, junto a las camisetas de Barcelona y Real Madrid, los niños lucen orgullosos los colores rojos de su equipo, algo que no era tan frecuente hasta el pasado mes de febrero.

Malabo

El pasado 14 de junio, por cierto, el Nzalang empató a 1 con Benin en el estadio guineano de Bata, en el  partido clasificatorio para la CAN 2017 de Gabón.

Sobre El Autor

Mónica De la Sierra

"Las cosas no se imaginan. Suceden" Cholo Simeone.

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