“Es de bien nacido ser agradecido”

Gracias Merino por cumplir en las dos ocasiones en las que, de manera interina, tuviste que ponerte al frente del primer equipo del Real Betis. La primera con el equipo en Segunda División tras la destitución de Julio Velázquez donde sumaste cuatro victorias en los cuatro partidos que dirigiste, y la segunda en enero tras la destitución de Pepe Mel.

En esta segunda etapa como técnico verdiblanco has resucitado a un equipo que estaba muerto y deambulaba por el terreno de juego, has trabajado intentando dar lo mejor y virtualmente, que no matemáticamente, tienes conseguido el objetivo de la permanencia. Gracias. Aunque todo ello haya llegado sin desplegar un juego vistoso, o dicho de otra manera…jugando a nada. Las cosas claras.

“Busco la excelencia y no me puedo conformar con poco”, Ángel Haro, presidente del Real Betis.

Yo tampoco puedo conformarme con poco y la excelencia en el banquillo no se llama Juan Merino. Después de ver al equipo durante estos meses no necesito más para saber que no es el entrenador que quiero ver la temporada que viene en el banquillo al frente del “nuevo proyecto”. Aunque lo de nuevo proyecto se ha convertido en una historia que nunca acaba. Cuando parecía que habría un proyecto consolidado de la mano de Eduardo Macià en la dirección deportiva, el Real Betis ha anunciado su destitución. Su planificación era mejorable, por supuesto, pero poca paciencia han tenido ya que un proyecto no se sustenta en un año.

Querido presidente, consejeros y mandamases, construyan de una vez por todas un Betis a la altura de esa afición que sigue ahí tras miles de desengaños. Dejen de compararse con otros equipos. Dejen de mirar al pasado porque de este no se vive. No es un requisito indispensable que el entrenador sea bético, nos basta con que sea entrenador. No es necesario jugadores de renombre, basta con que defiendan el escudo del Real Betis. Actúen. Actúen antes de que sea tarde.

Sobre El Autor

Cris Olid

“A todo el que se ponga la camiseta del Betis le tiene que hervir la sangre verde. Y al que no le guste que se vaya a otro club. Es una filosofía que hay que inculcar.” Sebastián Alabanda.

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