En una elección de despacho, el ex mediapunta francés, Michel Platini, ha sido elegido una vez más como presidente de la UEFA, organismo en el que cumplirá su tercer mandato para alegría de muchos y preocupación de otros… como Joseph Blatter.

El resultado era evidente. Sin un segundo candidato la opción era repetir. Repetir y repetir, tal como lo ha hecho el propio Platini en su discurso, al insistir en que no hay discrepancias entre la UEFA y la FIFA.

“No hagas caso a lo que se dice, algunos tratan de enfrentarnos para describir a la UEFA como solitaria y arrogante”.

El francés, ex jugador del Nancy y el Saint Etienne de su país natal y de la Juventus de Turín, donde permaneció cinco temporadas que le valieron para ganar tres ‘Balón de Oro’, ha aceptado que “la UEFA es una privilegiada”, pero dejado claro que “también cometemos errores, pero sabemos que estamos dispuestos a trabajar codo con codo, por el bien del fútbol mundial, de sus 209 federaciones, y por el bien de la Federación Internacional”.

Un bonito discurso de quien, a pesar de comenzar su noveno año de mandato al frente del máximo órgano rector del fútbol europeo, continúa siendo vicepresidente de la FIFA y por lo tanto, no puede proclamar otra cosa más que ‘respeto‘ para el organismo: Nosotros, los europeos, queremos una FIFA fuerte, que sea respetada y respetable. Nosotros sólo ponemos altas exigencias a las personas e instituciones que significan algo para nosotros“.

Una, dos, y tres veces ‘nosotros‘. Su discurso se ha parecido más a un apoyo a la candidatura de uno de los representantes de la UEFA, que a un apoyo a la propia FIFA. ¿De verdad están equivocados quienes afirman que hay división entre uno y otro órgano?.

¡Ojo! que lo que ha dicho no está mal. Bien dicen que más sabe el Diablo por viejo que por Diablo, y Platini, quien comenzó su carrera bajo la custodia de Blatter, es consciente de que para llevar a cabo sus proyectos, entre ellos el sueño de jugar la Eurocopa a lo largo y ancho del continente, debe tener al mando a un europeo. Pero por las dudas que no le salga bien la jugada, debe quedar bien con el que ya está al frente.

Eso si, ni por equivocación ha hecho referencia a Blatter en su discurso, digna jugarreta de los futbolistas devenidos en dirigentes, que piensan una cosa y dicen otra. Digna jugarreta de quien se vuelve frío y calculador por ocupar un cargo, y causa por la cual hace algunas semanas os contaba aquí, en ElVestuario.Es, que no me gustaría ver a Luis Figo como presidente de la FIFA.

Digna jugarreta de un alumno que tiene detrás de sí a la nada despreciable suma de 54 Federaciones, que cada día le confirman que va por buen camino en su lucha por superar al maestro.

 

 

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