Hoy, 8 de Marzo, es el Día de la Mujer. No entiendo por qué los 364 días restantes del año no son también días de la mujer. Y más cuando la sociedad y los tiempos están cambiando y cada vez son más las mujeres que ocupan puestos y cargos que anteriormente estaban destinados sólo a hombres y yo no me siento discriminada en mi día a día. Por eso creo que habremos llegado a la igualdad real cuando las mujeres no tengamos que tener un Día al año para nosotras. ¿Alguien sabe cuándo es el Día del Hombre en el calendario?.

No voy a entrar en debates que me puedan tachar de feminista o machista porque no soy ninguna de las dos cosas. Simplemente creo en las personas. Creo en la aptitud y la capacidad de la gente sin distinción de sexo. Y como no podía ser menos, el fútbol, hace tiempo que no es sólo para hombres. Prueba de ello es que cada vez somos más las mujeres que tenemos un papel destacado en todos los ámbitos que lo rodean. Para entender esta evolución voy a explicar mi historia personal que yo creo que es un ejemplo claro de cómo ha cambiado el papel de la mujer en el mundo del fútbol.

Mi pasión por el fútbol viene desde antes de tener uso de razón. En casa no recuerdo muñecas, peluches o cocinitas. Pero sí se me dibuja una sonrisa en la cara cuando pienso en los tiros a puerta en el pasillo, las interminables partidas de Subbuteo y los gol-regate con mis tres hermanos en el parque. Es cierto que en mi época no estaba bien visto ser niña y futbolista. Eran palabras incompatibles. Ahora, ocurre todo lo contrario. Tenemos a Vero Boquete, una de las diez nominadas al Balón de Oro este año y casi 30.000 niñas, chicas y mujeres que tienen licencia federativa, entrenan y juegan al fútbol cada domingo en España.

El problema viene como siempre con la conciliación… Yo siempre tuve los pies en la tierra y tenía muy claro que por desgracia no iba a poder vivir de ser futbolista. Por eso seguí estudiando y terminé derecho mientras jugaba al más alto nivel en el Atlético Féminas. Cuando me puse a trabajar tuve que elegir entre el deporte de élite o una nómina mensual y no me quedó más remedio que elegir lo menos atractivo para poder pagar las facturas. Pero eso no me quitó las ganas de seguir creciendo en el mundo del fútbol aunque fuera desde los despachos. Me interesé por el derecho deportivo y por el apasionante mundo de la Gestión y la Dirección del Deporte cursando diferentes Másters y postgrados. Presenté un proyecto de fin de curso que fue ganador y elogiado por un Jurado formado por expertos de la FIFA. De todo aquello surgió una idea que hizo que colgar las botas no me resultara tan duro como podía pensar en un principio.

Los más altos estamentos del fútbol a nivel internacional, FIFA y UEFA, piden un papel predominante de la mujer en el mundo del fútbol. Y no hablamos de fútbol únicamente femenino, sino también masculino. Quieren más jugadoras, más mujeres árbitros, más entrenadoras y sobre todo más gestoras o directivas. Se demuestra que somos muchas las que estamos preparadas y cuando nos dan la oportunidad no la desaprovechamos. Hace dos años yo sólo era futbolista y apasionada del deporte rey con un sueño por cumplir. Ahora presido una Compañía dedicada a la gestión deportiva y especializada en fútbol femenino. Sigo siendo futbolista además de madre. Soy entrenadora (nivel II) y tengo una Academia de tecnificación (AR10 Soccer Talent Madrid) para niñas entre 9 y 15 años donde formamos deportistas, educamos valores e inspiramos talento. Dirijo un Club femenino en Segunda División Nacional (CD Canillas) que está en segunda posición en la tabla clasificatoria. Coordino una Escuela de Entrenadores donde se imparte un bloque específico de fútbol femenino para aquellas personas que quieran dedicar su tiempo a los equipos de féminas. Gestiono los derechos de imagen de muchas de las jugadoras de la Selección española absoluta para tratar de darles más visibilidad mediática. Trato de ayudar a las jugadoras a través de un departamento jurídico especializado en derecho deportivo. Doy la posibilidad a las chicas de irse a estudiar y jugar al fútbol a Estados Unidos con una beca deportiva. En definitiva persigo el objetivo de que ninguna niña se quede sin jugar. Pero lo más importante de todo es que soy feliz trabajando en lo que más me gusta.

Esto podría parecer impensable hace unos años pero ahora es posible. Es una realidad. Tenemos que aprovecharlo y sobre todo disfrutarlo. Hemos pasado de ser meras espectadoras a ser actrices de la película y nuestras opiniones se tienen en cuenta. Porque las mujeres también sabemos de fútbol, y mucho. Pero esto no es más que el principio. Hay que seguir creciendo en todos los ámbitos del fútbol. Quién sabe si pronto no tendremos alguna Presidenta o Entrenadora en España que pueda levantar con orgullo una Champions, una Eurocopa o incluso una Copa del Mundo. Porque lo imposible… solo tarda un poco más.

ANNA ROSSELL

@arossell10

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