El Elche es, con permiso del Barça y los problemas con la Justicia de sus últimos presidentes, el club con más líos institucionales de Primera División. Tras un cuarto de siglo sin jugar en la élite y vagar por los infiernos de Segunda y Segunda B, el retorno a la máxima categoría en 2013 parecía ser el inicio de un paseo por el Edén. Todo lo contrario. En los dos años que el conjunto franjiverde lleva en Primera, los líos se han sucedido, uno tras otro, hasta el punto de que, hoy en día, el futuro de la entidad es una incógnita.

Para tratar de ser lo menos densos posible, repasaremos la situación institucional del Elche, un club con 92 años de historia y único representante de la provincia de Alicante en el fútbol profesional, a través de 5 preguntas, con sus respuestas.

  •  ¿Cuál es la situación institucional a día de hoy?

Una auténtica incógnita. El Elche es un club descabezado, con un presidente en el que no confían ni sus aficionados, ni sus jugadores, ni sus trabajadores, ni las autoridades políticas… ni sus propios consejeros. José Sepulcre se sentó en el sillón presidencial en 2006 y podría haber pasado a la historia como el mandatario que devolvió al equipo a la élite. Sin embargo, en los últimos años el descontrol económico y la falta de transparencia han sido las líneas clave de su gestión, lo que unido a una deuda ya considerable ha colocado a la entidad en causa de disolución por dos cursos seguidos.

La deuda oficial ronda los 40 millones de euros y, de momento, Sepulcre y su equipo han sido incapaces de ofrecer soluciones reales para erradicarla (o, al menos, disminuirla). La LFP, con una política de control económico muy férrea desde este año, ha puesto su lupa sobre la gestión ilicitana, hasta el punto de haber inhabilitado a todo el Consejo de Administración por un desfase presupuestario de 7 millones de euros durante la 13/14. El club recurrió la sanción y el TAD les concedió la cautelar. El 31 de marzo tenían que haberse puesto al día con los pagos pendientes a jugadores y clubes (5 millones de euros). No lo hicieron. Adeudan dos mensualidades a la plantilla, varios pagos al resto de trabajadores, la prima por la permanencia de la temporada pasada y unas cantidades al Sevilla por la cesión de Manu del Moral. La LFP podría sancionar al club con la prohibición de fichar en verano o incluso con un descenso administrativo.

  • ¿Qué soluciones aparecen en el horizonte?

Sepulcre y su secretario general, Antonio Rocamora, han confiado siempre en un supuesto préstamo de 20’5 millones de euros, anunciado el 14 de noviembre, que puede terminar por ser la tumba presidencial del actual máximo dirigente de la entidad ilicitana. Aquel día se anunció que la operación estaba cerrada y que suponía la viabilidad del club a largo plazo, pero cinco meses después no hay noticias del dinero.

A lo largo de este tiempo, tanto Sepulcre como Rocamora han agotado su cupo de excusas para justificar el retraso de los pagos. Primero se dijo que se aportarían 12 millones de euros y el restante sería para infraestructuras futuras. Luego que llegaría un adelanto de 5 kilos y el resto después. Ahora confían en disponer al menos del dinero que evite la sanción de la LFP, sin asegurar el resto.

Las voces contra el préstamo fantasma, concedido por un supuesto fondo de inversión de Arabia Saudí y negociado con intermediarios de Barcelona y Murcia, se han acrecentado con el paso del tiempo, incluso dentro de la entidad. El más contundente fue Toño García Hita, consejero del club, que no dudó al calificarlo de “estafa como la copa de un pino” y advirtió que el Elche ya debería haber interpuesto una denuncia ante la Justicia. De momento, no se ha hecho ningún movimiento en este sentido. Ni García Hita ha dimitido, ni Sepulcre le ha hecho retractarse en público, ni ha secundado sus manifestaciones. Otro de los consejeros de la entidad, Jaime Oliver, también desconfía de la operación y ha reconocido públicamente que no ha participado en la negociación.

Como alternativa a la gestión actual han aparecido dos planes en los últimos meses: el Plan Borja y el Plan Anguix. El primero de ellos lo encabeza el expresidente Francisco Borja y aboga por conseguir 32 millones de euros a través de la aportación de la masa social ilicitana (20.000 aficionados), más un apoyo extra por parte de un grupo de empresarios de la ciudad. Borja y Sepulcre se reunieron este martes para tratar la posible dimisión del presidente y la viabilidad de este plan, pero no hubo fumata blanca y se citaron a un nuevo cónclave para este jueves, con más empresarios de la ciudad. El resultado fue el mismo: Sepulcre sigue de presidente.

El otro plan lo encabeza el exvicepresidente Juan Anguix, azote de la gestión de Sepulcre desde su salida del club al final de la temporada del ascenso. Anguix propone una ampliación de capital de 14 millones de euros, a realizar en dos años. Ambos planes coinciden en la salida inmediata del Consejo actual y en la realización de una auditoría fiable que sirva para detallar las cuentas de la entidad. A todo esto, el 28 de abril se celebrará la Junta Extraordinaria de Accionistas, donde deberán ofrecerse las soluciones para la supervivencia del Elche.

  • ¿Por qué Sepulcre no facilita su salida?

El presidente ha insistido en numerosas ocasiones que no quiere aferrarse al cargo y que dimitiría si no se viese capacitado para solucionar los problemas del club o se le propusiese un plan alternativo. El caso es que, de momento, ni soluciona ni deja paso a otros. En este sentido, las razones de su negativa a salir se dividen en dos sentidos. Por un lado, el dinero de su bolsillo que ha puesto en la entidad y por el que no parece dispuesto a abandonar la primera línea de actuación. Por este motivo también es reticente al Concurso de Acreedores. Por otro lado, las voces más críticas con su gestión apuntan a lo que se puede destapar si entra una nueva gestión y hace públicas las cuentas reales de la entidad. En este sentido, la LFP también desconfía de la gestión de Sepulcre por unas cantidades sin justificar que, además, coinciden con la disputa del partido entre Málaga y Elche de la temporada pasada, con victoria ilicitana. Desde el club aludieron a un error administrativo como justificación.

  • ¿Podría venderse el Elche?

Es una solución, posiblemente la más deseada. La entrada de un grupo empresarial que apostase su capital daría seguridad a la entidad. Pese a que la deuda no es tan alta como en otros clubes españoles, la opacidad de las cuentas y la inseguridad de que el equipo vaya a militar el próximo curso en Primera son los dos obstáculos principales. A favor del Elche juega su masa social (25.000 abonados), la no presencia de otros clubes cercanos geográficamente en Primera (Almería por el sur, Valencia y Levante por el norte y los madrileños por el Oeste serían los más próximos) y la consolidación deportiva del proyecto, con Fran Escribá y Víctor Orta como cabezas visibles, con contrato hasta 2017. En el momento en que el club se asegure la permanencia, podría aparecer algún interesado en adquirir la mayoría accionarial.

En este sentido, la situación del Elche tampoco es la más habitual. El 55% de las acciones las controla la Fundación del Elche, compuesta por una docena de patronos, en su mayoría afines al actual Consejo. Sin embargo, la Fundación debe rendir cuentas al Instituto Valenciano de Finanzas (IVF), que concedió un préstamo al club hace años que aún se está devolviendo. Desde la institución valenciana han apremiado a Sepulcre y compañía a encontrar una solución viable y rápida para recuperar el dinero público.

  • ¿Cómo afecta todo esto a lo deportivo?

Sorprendentemente, la plantilla vive en una burbuja. El Elche ocupa la 15ª posición de la tabla, fuera del descenso desde hace semanas y renacido en 2015. Pasó las Navidades como colista, pero el cambio de año ha traído a los ilicitanos los puntos necesarios para que, a día de hoy, la situación deportiva preocupe mucho menos que la institucional. Sin embargo, en la plantilla son conscientes de que la viabilidad del club pasa por seguir en Primera.

Los jugadores del Elche han dado muestras de su compromiso desde principios de temporada, no sólo por la situación en la tabla. En agosto aplazaron un 12% de sus fichas de este año para el que viene, para así poder inscribir a tres jugadores que se habían quedado fuera por el límite salarial marcado por la LFP. Hace unos días, hartos de las promesas de pago incumplidas por parte del Consejo, decidieron aplicar la Ley del Silencio a modo de protesta. La plantilla y el cuerpo técnico no participarán en actos de representación al club hasta que no se solucionen los líos institucionales y no concederán entrevistas ni ruedas de prensa, salvo las obligatorias por mandato de la LFP.

De este modo, desde la semana pasada, sólo hablan el entrenador antes y después de los encuentros; y dos jugadores en zona mixta al finalizar los choques. La medida también es un apoyo al resto de trabajadores del club, con sueldos mucho más modestos y que incluso este jueves llegaron a hacer una protesta silenciosa en la puerta principal del Martínez Valero por el impago de sus nóminas.

@_DavidMarin_

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