Genio y figura hasta la sepultura. Así podríamos describir a un jugador de la talla de Éric Cantona. El francés que durante años personificó como nadie a un diablo rojo del Manchester United. Es fácil que en la actualidad puedas encontrar a Cantona en algún teatro de París. Y es que el ex internacional francés trasladó su talento a los escenarios, lejos de quedarse retirado en una sombra, para seguir captando la atención de quienes acuden a verle.

Sin duda, Cantona siempre será recordado por su etapa como jugador del Manchester United, equipo al que llegó de la mano de otro mito, sir Alex Ferguson, que fichó a Éric tras su paso por el Leeds en la Premier. Sus inicios serían en el fútbol francés, como no podía ser de otra manera, donde debutó en el Auxerre en el año 83 gracias a Guy Roux. Tras varias idas y venidas desembarcó en el Nîmes a principios de los años 90. Fue allí donde comenzaría a forjarse la leyenda del “complicado” carácter de Cantona. Tras un encontronazo con un árbitro, le lanzó un balón a la cara. La respuesta fue clara: recibió una dura sanción y decidió entonces abandonar el fútbol.

Aquella rabieta le duró poco. En 1992 llegaba a la Premier, para terminar en 1993 en el United como ya hemos dicho. Aunque su leyenda como Diablo Rojo comenzaría en 1995. El 25 de enero de aquel año, cuando el United jugaba en Selhurst Park, Cantona le daba una patada al portero del Crystal Palace. Era expulsado en el minuto 48 y uno de los aficionados del conjunto local comenzó a proferir insultos en su contra. Ni corto ni perezoso, el jugador saltó por encima de la valla publicitaria y le dio una patada en el pecho al aficionado, Matthew Simmons. La agresión contra uno de los asistentes al encuentro le supuso una sanción de nueve meses de inactividad, además de dos semanas de prisión. La pena de cárcel sería sustituida por 120 horas de servicios comunitarios. Cantona nunca se disculpó con Matthew. Finalizado el encuentro declaró: “Pido perdón a todos, al Manchester United, a mis compañeros de equipo, a los fans, a la Federación… y también quiero disculparme con la prostituta que compartió mi cama la tarde pasada”. Obviamente, fue sancionado económicamente por sus palabras.

Para Cantona nunca fue un problema ser el chico malo del fútbol inglés. Siguió, y aún mantiene a día de hoy, contratos publicitarios junto a Nike. En Francia, fue otra historia. No logró destacar de la misma forma que lo hacía en la Premier y sus problemas de comportamiento no agradaban a su seleccionador. Finalmente sería sustituido por un viejo conocido del fútbol español, Zinedine Zidane. En 1997 se retiró de forma definitiva del fútbol, siendo nombrado en 2001 el mejor jugador del siglo XX por su afición.

Ha trabajado desde entonces con Francia y la selección de fútbol playa, además de haber sido buscado por el NY Cosmos en 2011 para ser su director deportivo, en la vuelta del club a la Major League Soccer de EEUU.

Al margen del mundo futbolístico, la vida de Éric Cantona ha seguido su curso. Metido a actor, en 2009 protagonizó la película Buscando a Éric. En 2010 mostró su lado más social movilizándose a través de las redes sociales contra el sistema bancario. En la actualidad es uno de los actores protagonistas de la obra Víctor, que se puede ver en el Teatro de Batignolles, en París.

Coincidiendo con la crisis de los refugiados sirios, Cantona ha vuelto a las páginas de los medios. En una entrevista para Le Parisien, declaraba: “¿Vamos a hacer guerras por razones económicas y luego, cuando la gente huye de su país porque es un desastre, no somos capaces de recibirles?”. El exfutbolista y actor ya se ha ofrecido para acoger a algunos refugiados y ayudar de la forma en que sea necesaria. Y es que el Diablo Rojo por excelencia, siempre fue un rebelde contra todo.

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