La época dorada del Calcio en los años 40 en Italia sin duda estaba liderada por el campeón de cinco Scudettos consecutivos.Il Grande Torino.

El equipo más popular de Turín, por aquellos tiempos (de lejos estaba la Juventus como equipo referente en el Calcio) tiene una trágica historia con una fecha maldita el 4 de Mayo de 1949.

El toro, nombre por el que se conocía al equipo italiano, tenía un estilo de juego ofensivo y atrevido que para nada hacía honores a lo que conocemos por “Fútbol italiano”, un equipo alegre que truncó su vida y trayectoria por un fatídico accidente de avión donde viajaban dieciocho jugadores junto a los directivos del Club y periodistas, un total de treinta y una personas fallecieron tras volver de Lisboa de disputar un partido homenaje a José Ferreira, capitán del Benfica, estrellándose el avión contra la cúpula de la Basílica de Superga.

Superga

El Torino perdió su vida, salvo dos jugadores que por caprichos del destino no subieron a ese avión. Uno de esos jugadores fue Renato Gandolfi, era el segundo portero y para este partido benéfico se le pidió que cediera su puesto al tercer portero Dino Ballarin, acto por el que salvó la vida.

El otro jugador que acompañó a Gandolfi en buona fortuna fue Sauro Tomá recién fichado por el Torino, el técnico Leslie Lievesley le aconsejó que en vez de viajar con el equipo se recuperara en casa de su lesión en la rodilla. Dos vidas salvadas de aquel equipo que hizo grande al Calcio como a la selección italiana que llegó a contar en sus filas hasta con once de sus jugadores siendo en ese momento Campeona del Mundo.

Como curiosidad de esta historia negra, el Torino quiso fichar al mítico Kubala y para ello fue invitado a jugar el partido benéfico en Lisboa que finalmente no jugó porque su hijo enfermó y no pudo viajar. Ladislao Kubala posteriormente fue leyenda en el FC Barcelona, de nuevo un capricho del destino.

El suceso que conmovió a toda Italia y a todos los amantes de este deporte se produjo a falta de cuatro jornadas donde lideraba el Toro, el Calcio decidió dar por ganador del campeonato al Torino, donde tuvo que jugar sus últimos partidos  con los juveniles y se convirtió en el equipo ganador de cinco Scudettos consecutivos.

Tras esta desgracia il Grande Torino nunca volvió a ser lo que fue, aunque la desgracia para este Club no terminó con el accidente de avión. En los años 60 el Club comenzó a resurgir de sus cenizas e hicieron un gran esfuerzo económico para poder recuperar la supremacía que tuvieron en los años 40, decidiendo así fichar a Luigi Meroni “Gigi”, el centrocampista del Génova devolvía la ilusión a los aficionados del Toro y en 1967 ganaban la Copa Italia y muy cerca de ganar el Scudetto, pero la tragedia se pondría de bruces de nuevo contra el Torino y con “Gigi” especialmente, cuando una noche fue atropellado por un automóvil y con tan solo 24 años pitó el final de su vida.

Gigi MeroniSi todavía quedaba un ápice más rocambolesco a la historia del Torino, el conductor que conducía el vehículo que mató a la estrella del equipo, fue nada más y nada menos un hombre que amaba al Club, Attilio Romero, que se declaró culpable del accidente y cayó en una gran depresión. El destino se cruzaría una vez más entre el Torino y Attilio Romero, cuando treinta y tres años después,  Romero, un exitoso gerente de la marca FIAT, (misma marca de coche con la que atropeyó a Gigi) casualidad o no fue el elegido para ser el nuevo Presidente del Club. Era una oportunidad grandiosa para que Romero quedase en paz con el Torino, y aunque comenzó bien su andadura como Presidente, rápidamente empezaron los malos resultados del equipo y demostró un carácter soberbio y codicioso, hasta tal punto que llevó al equipo a la bancarrota y en 2005 se le negó al Club participar en la Serie A por deudas con la Federación italiana y evasión de impuestos. El Torino desapareció y Attilio fue condenado a prisión durante dos años por malversación de fondos.

Desde el ascenso en la Temporada 2011/2012 el Torino está volviendo a confiar en sí mismo y está trabajando por conseguir volver a Europa a ser un equipo referente como fue allá por el 1949. Desde el banquillo Giampiero Ventura lucha por hacer del Toro Il Grande Torino.

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