No soy nada aficionada a celebrar días porque vengan marcados de rojo en el calendario, sino que soy mucho más partidaria de recordar que todos los días son días de todo y de todos. Pero también es verdad, que aun sin prepararlo ni provocarlo ni siquiera buscarlo alguien estaba empeñado en que yo celebrara el día de la mujer trabajadora de una manera muy especial.

Coletas comic

Foto: Joseba Manterola

Para empezar, y tras un montón de agua caída del cielo, y después de haber superado las jornadas heladoras que hemos sufrido este invierno, por fin pude sentir el roce del calorcito del  en mi rostro y sacar mis gafas oscuras a pasear. ¡Qué magnífica sensación! y era real. Tan real como mi primera entrevista a una jugadora de la Real, Aintzane Encinas  que también vio la luz este día. Y así con el buen humor por montera, me acerqué a Zubieta un domingo más a disfrutar de un partido de fútbol femenino. Entre paréntesis: No sabéis lo que os perdéis los que no tenéis la buena costumbre de asistir al partido de las féminas: fútbol entrega y de calidad. Se enfrentaban las chicas al equipo de Saint Gabriel, último clasificado de la liga, con muchos problemas económicos y desgraciadamente con riesgo de desaparecer. Los puntos en juego eran esenciales para ambos equipos. La Real salió ansiosa por abrir el marcador y encauzar el partido lo antes posible. Y las prisas no son buenas consejeras. El equipo se precipitaba en su juego buscando una y otra vez el balón largo para aprovechar la velocidad de Idoia y sobre todo de la benjamina Nahikari. Pero a pesar de un par de ocasiones clarísimas que la Real no consiguió acertar, fueron las catalanas las que se pusieron por delante en el marcador antes del descanso. Pero si algo caracteriza a estas jugadoras realistas es que jamás agachan la cabeza y que luchan hasta el último minuto. Y así fue. En los minutos 87 y 90 , y cuando el equipo contrario ya pedía la hora, las chicas consiguieron dar la vuelta al marcador con dos goles de Eguzkiñe y Nahikari logrando así los tres puntos y el delirio entre los pocos aficionados que asistíamos atónitos al final del partido. Y era real. Mal juego, mucha entrega y tres puntos magníficos.

Con la sonrisa en la cara y las mejillas enrojecidas por el magnífico sol que disfrutamos en Zubieta, a toda prisa a comer y asistir al partido de la Real contra el Español en Anoeta. Pero esta vez iba a ser distinto para mí porque había sido invitada a presenciar el choque desde el palco de la Real y esto también era real. Pero la sorpresa sería aún mayor cuando supe que ese día también visitaría el palco el gran Aldridge, aquel estupendo jugador cuyos goles disfrutamos en el viejo y entrañable Atotxa. Tuve ocasión de cruzar unas pocas palabras con él y hacerme una foto con el gran delantero que se emocionó de una manera real cuando saludó desde el centro del campo y recibió los aplausos y el cariño de los aficionados.

Equipo comicY en el césped, Canales consiguió el gol del triunfo txuriurdin gracias al regalo del portero del equipo periquito, Casilla, quien también se empeñó en que yo siguiera celebrando el día. Una primera parte aburrida que mejoró algo en su segunda mitad. Un partido que ofreció mucha voluntad pero poco acierto, donde los jugadores de ambos equipos insistían en perder una y otra vez balones y pases. Una Real que una vez más ofreció un juego muy pobre donde ni se crean ocasiones ni se aciertan las pocas que se crean. Una Real a la que la temporada se le está haciendo muy larga y que lo mejor que le puede pasar es que se acabe cuanto antes para no tener problemas. Y eso es así de real.

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