Existen rivalidades en la vida difíciles de superar. Existen personas, equipos e incluso países completos frente a los que te ves incapaz de soltar algún improperio. Existen relaciones de ‘hermandad’ que nunca se llegan a dar por diferencias que en realidad no son tales. Acostumbrada a vivirlo durante toda mi vida, y en referencia al fútbol, he de decir que también ellas, en cierta manera, son necesarias. Ojo que no me refiero a defender actitudes fuera de lo normal ni mucho menos a apoyar ciertos actos, sólo digo que si un Argentina-Uruguay como el de este martes (madrugada del miércoles) tiene más morbo es precisamente por esas “diferencias”. (La celeste y la albiceleste…¡madre mía si hasta en eso hay discusión!).

Uruguayos y argentinos. Argentinos y uruguayos. Da igual el orden en que los coloques porque siempre habrá alguno de ellos que se moleste. Como cuando confundes sus acentos. (Permitidme decir que sé lo que eso j…). Dos de las mejores selecciones del continente sudamericano sin duda alguna y que están entre las favoritas para llevarse esta Copa América 2015. Entre otras cosas porque son las que más tienen en su poder, en este caso es la selección charrúa la que se lleva el gato al agua, pero sólo por una. (Vamos a por vosotros celestes). Una de ellas debutó con empate, la otra con un solitario gol. Si es que, queridas amigas mías, selecciones de Argentina y Uruguay, quizás no sois tan diferentes. Ni entre vosotras, ni al resto. Todas vienen a competir, todas vienen a ganar. Pero la competición entre estos dos equipos quizás va un poco más allá.

Uruguay 2.0. Una versión mejorada de aquella selección que ya dio pasos agigantados en el Mundial de 2010, pero que acude a la cita sin uno de sus mejores representantes, Luis Suárez . Una Argentina poderosa con algunos de los mejores delanteros del mundo, pero que acude temerosa de volver a meter la pata. Todas tenéis miedo de algo. Y en general, vosotras dos tenéis un propósito y es: NO PERDER CONTRA EL VECINO. ¡Ay señor! A más de uno si se le pregunta prefiere ganar a su país limítrofe que seguir adelante en la competición. ¡Estáis locos! Pero puedo llegar a comprenderlo. A veces preferimos evitar aquello que duele. Y a ustedes les duele mucho que esa selección, la del país de al lado, les gane. Y hablo para ambas. Lo bueno de esas ganas de enfrentarse, de demostrar ser mejor que el otro, es que salen a comerse al equipo contrario. Espectáculo asegurado.

Una de las rivalidades más históricas de este deporte es la que enfrenta a uruguayos y argentinos, bueno y a la inversa. Esa rivalidad se vio plasmada sobre el césped en territorio chileno ayer noche. El espectáculo del fútbol sobre el terreno de juego se trasladaró a las gradas y a los corazones albicelestes y charrúas. Yo ya tengo mi favorito para esta Copa América. Esa que ayer venció a Uruguay por 1-0. Qué le voy a hacer…albiceleste demuestra lo que vales, y cántales eso que tanto “les gusta” de “decíme que se siente“.

P.S.: Perdóname, Gaby Alonso

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