Largo ha sido el camino que ha tenido que recorrer Sergio Asenjo para llegar a firmar una actuación del calibre de la vista el pasado domingo en el Santiago Bernabéu. Hace cuatro años el cancerbero amarillo no levantaba cabeza. Lesión tras lesión, la mala suerte le acompañaba en su camino. El que fue fichado por el Atlético de Madrid como futura estrella bajo palos de los rojiblancos, terminó siendo cedido hace ya dos temporadas al Villarreal. Tan bueno fue su papel la pasada temporada que el conjunto que orquesta Marcelino decidió ficharle más allá de su cesión. Atrás quedó su temor a verse alejado del fútbol de élite debido a su mala fortuna. Sergio confía en él y, por encima de todo, se siente agradecido al club en el que hoy milita.

Ahora Asenjo enamora a la afición de este potente submarino. Paradas magistrales frente a la BBC de Ancelotti hicieron que un infalible Villarreal remontase el encuentro para arañar un punto en casa del incontestable líder de la Liga. El Real Madrid está este curso a otro nivel y lograr salir con la cabeza alta en este estadio no es, ni mucho menos, sencillo. Pero es que este Villarreal también está muy por encima de algunos rivales. Pueden competir con quien se les ponga por delante y el gran juego desplegado el domingo les hace llegar al choque copero frente al Barcelona con mentalidad ganadora. Ganaron al Atlético de Madrid de Simeone, incomodaron al Madrid con un empate y ahora es el turno del Barça.

No va a ser nada fácil. Vietto, Cheryshev, Trigueros y compañía tendrán que dejarse la piel sobre el campo si quieren lograr la victoria. El gol en el Camp Nou siempre es una ayuda, pero Asenjo deberá ocuparse de mantener a cero su portería mientras los hombres de Marcelino hacen eso que tan bien saben: derrotar al rival a base de velocidad y desparpajo. Hay que remontar un 3-1. Un esquema de juego fresco, con contras letales y jugadores jóvenes pero muy eficaces están dotando al Villarreal de un estilo muy personal que seduce a propios y extraños. Se complementan y se arriesgan, presionan hasta el final… Si el Villarreal está en estado de gracia, el Barça tendrá que tener cuidado.

El Barcelona de Luis Enrique se va a enfrentar a un enemigo que busca una épica victoria en casa. Afortunadamente, pese al resultado de la ida, la portería está a buen recaudo y, tras el buen hacer demostrado en Madrid este fin de semana, los castellonenses llegan a la Copa del Rey con ganas de demostrar que pueden ir a más. ¿Será ‘amarilla’ esta vez?

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