El ser futbolero es extraño. Grandes jugadores que no sienten los colores ni defienden el escudo no son nada frente a miembros mediocres de la plantilla, futbolísticamente hablando, que se parten la cara por el club. Pedimos excelencia en el campo y lealtad fuera de él, pero no siempre podemos tener todo. Y cuando hay que elegir …¿por qué nos decantamos?

Que Florentino Pérez iba a sacar la podadora era un secreto a voces pero que el sustituto iba a ser Rafa Benítez fue una noticia que tardó algo más de tiempo en calar. Básicamente porque por una vez, y desde hace mucho tiempo, el madridismo se había unido contra una decisión tan impopular como esa. Pero tras su despedida del Nápoles y las indirectas que apuntaban directamente al club blanco, ya no había ninguna duda.

El Real Madrid es un club exigente, debe serlo, pero me parece excesivo largar a un entrenador después de haber conseguido el tan ansiado título tropecientos años después. La verdad es que nadie apostaba por  Carlo Ancelotti cuando llegó en uno de los momentos más convulsos del club. El llamado pacificador llegó para eso, para calmar las aguas y de paso conseguir La Décima. Pero la era Ancelotti ya ha acabado. Las gracias y a otra cosa. Y esa otra cosa se llama Rafa Benítez.

No sé si su única labor será ganar títulos o algo más que nada tenga que ver con lo estrictamente deportivo pero lo cierto es que parece el hombre idóneo para ponerse al frente del equipo.

En dos temporadas en el Nápoles, si me lo permitís en castellano, ha conseguido dos títulos: la Copa de Italia frente a la Fiorentina y la Supercopa de Italia contra la Juventus. La semifinal de Europa League ni la menciono por las condiciones en las que no pasó a la final. No es lo peor que le podría pasar al Madrid ni mucho menos. Además, jugó en las categorías inferiores del Real Madrid y como técnico tampoco se le dio nada mal en lo que a títulos se refiere.

Paciencia y amor al escudo, ahora Florentino no pide mucho más, y Benítez cumple ambas. De momento tiene al madridismo en contra pero después de 19 años esperando para cumplir su sueño, seguro que sabe cómo ganárselo. Esperemos que sea con títulos.

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