Thiago o nada. Así, con esa rotundidad es como actuaron Pep y el Bayern cuando se decidieron a ir a por el jugador brasileño. Así, con esa misma fuerza debería haberle defendido y mantenido el conjunto blaugrana. No lo hizo. No supo ver en él al jugador que necesitamos, el jugador que puede ser pieza clave de un equipo y que era un recambio natural del maestro que ahora se va, Xavi Hernández.

No supo ver el Barça que ese chaval que llegó al conjunto, y al que Guardiola modeló desde categorías inferiores, era un centrocampista capaz de organizar el juego del equipo. Un jefe en el campo al que solo le hacía falta tiempo. Un futbolista con capacidad de superación, trabajo, confianza en sí mismo y el sustituto perfecto. Hay muy pocas cosas que reconozco no ser capaz de perdonar al club de mis amores, dejar marchar a Thiago es una de ellas.

Thiago Alcántara llegó al Bayern en 2013, pero mucho tiempo antes ya estaba rondando por las cabezas pensantes del Barcelona enviarle a otro club. No había un consenso, no había ofertas interesantes y sí que estaba Pep. Él lo quería en su equipo, y lo siguió queriendo cuando ya no ocupaba el banquillo culé. Para ambos el Barça es su vida, y con esas palabras lo han dejado claro  estos días, tras haberse conocido el cruce entre el conjunto catalán y el alemán para semifinales de Champions League. “Será un honor volver al Camp Nou“, esas han sido las palabras exactas de Thiago. Yo sinceramente creo que el placer será nuestro. Volver a verle pisar el césped que le vio crecer como futbolista es toda una alegría, la pena es que lo haga vistiendo otra camiseta. Un escalofrío enorme recorrerá su cuerpo cuando salte al campo y otro lo hará por nosotros, los culés, los que vemos cómo una de nuestras joyas ha terminado siendo el tesoro de un conjunto al que ahora nos enfrentamos.

Da profundidad, es capaz de matar al contrario con los pases entre líneas, es un centrocampista con inteligencia, con cabeza, con pausa. Cada día te pareces más a Xavi. Cada día te haces más grande en esta profesión. Cada día me lamento más de que no haya habido alguien en esa directiva que fuera capaz de decir “Thiago no se vende”. El jugador estaba en la órbita y los clubes y Pep lo sabían. No había llegado a jugar el número de minutos necesarios para que su cláusula aumentase hasta los 90 millones. No los jugó porque el Barça no quiso. Toda una declaración de intenciones que demostraban que estaban dispuestos a vender. Lógico que la llamada del equipo bávaro hiciera que a Thiago le salieran mariposas en el estómago.

Sí, lo quiero“. Los periodistas habían formulado una pregunta a Guardiola en la rueda de prensa de aquella concentración del Bayern en el Trentino (Italia). Julio de 2013. Al entrenador no le tembló la voz para reconocer su interés en el mayor de los Alcántara. Al Bayern tampoco el pulso para llevarle a Alemania. No hay un solo partido de los alemanes en que no se me pase por la cabeza por qué demonios no hicieron nada. Por qué le vendieron tan fácilmente. Por qué no quisieron retener a Thiago. Por qué el que hoy está llamado a ser el sustituto de Xavi Hernández en la selección, uno de los centrocampistas mejor valorados de Europa y un jugador decisivo en su equipo, no viste aún nuestra camiseta.

Dicen que hay que saber olvidar. Dicen que no hay sentimiento peor que el que te olviden. Es peor no poder olvidar algo. Yo no olvido que deberías seguir estando en el Barcelona.

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