Visitar el estadio de uno de los mejores equipos del mundo no es tarea fácil, pero si encima sales dormido puede llegar a ser bochornoso. Eso fue lo que le pasó al REAL Betis en su visita al Santiago Bernabéu. Y sí, pongo Real en mayúscula porque estos días previos al choque más de uno ha caído en el error de no otorgar el título al Real Betis. En fin, cosas que pasan.

Volviendo al tema, hay maneras de perder y la que eligió el Betis no fue la más adecuada. No se puede salir dormido ante un equipo del potencial del Madrid, y además por partida doble al inicio de ambos tiempos. Concentración e intensidad son cualidades que se entrenan, y yo me pregunto, ¿tan difícil es competir? Porque el conjunto sevillano no estuvo presente en el terreno de juego, es más, yo diría que se empezó a perder el partido en el vestuario. Al igual que muchos béticos, yo tampoco entiendo ese afán de Pepe Mel de experimentar alineación en este tipo de partidos. ¿Tanto trabajo cuesta poner a cada jugador en su posición? No es la primera vez que Mel experimenta alineación en partidos de este nivel, ya lo hizo frente al Sevilla hace varias temporadas. Por desgracia, lo que vivimos frente al Real Madrid, respecto a alineación y goles tempraneros antes de cumplirse los primeros minutos de juego, no ha sido nada nuevo con el entrenador madrileño en el banquillo.

El hecho de perder estaba en los cálculos de la mayoría pero hacerlo de forma tan contundente y aireando tantísimas carencias no. No queda otra que seguir trabajando porque está claro que el equipo puede estar más y mejor trabajado, independientemente del rival el Real Betis debe dar la cara en cada uno de los partidos. Mención especial nuevamente para la afición verdiblanca, la cual se recorrió kilómetros sin recompensa alguna.

Jornada 2, que no salten las alarmas que esto no ha hecho más que empezar.

Sobre El Autor

Cris Olid

“A todo el que se ponga la camiseta del Betis le tiene que hervir la sangre verde. Y al que no le guste que se vaya a otro club. Es una filosofía que hay que inculcar.” Sebastián Alabanda.

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