El fútbol, pasión de multitudes, llegó a América gracias a los inmigrantes. Pero estos también le aportaron a este grandioso deporte, algunas innovaciones, como la ‘chilena, que nació en 1914 y se instauró en 1916, con oportunidad del primer Sudamericano (actual Copa América), y que fue obra de un español.

Falta nada para la disputa de una nueva edición del torneo más antiguo de selecciones del mundo, y nunca está de más repasar, historias y anécdotas sucedidas en casi un siglo de disputa. Sin embargo, es preciso establecer algunas diferencias:

Rivaldo haciendo una chilena

  ¿Chilena o tijera?

Para los que no están familiarizados con los términos futboleros, una chilena es esa  jugada en la que un futbolista salta hacia atrás hasta quedar en el aire y cuando su  espalda está paralela con el césped, chuta el balón de manera tal que este pasa por  encima de su cabeza.

Todo esto, sin apoyarse en el suelo, lo cual hace que apenas unos pocos privilegiados  puedan hacerlo y que, cuando vemos una, todos quedemos deslumbrados.

En muchos países, suelen llamarle ‘tijera’. Pero en Sudamérica, son dos cosas distintas. La chilena es lo tijeraantes mencionado y la tijera, en cambio, se reserva como definición de una jugada similar, pero en la que la espalda en lugar de quedar paralela al césped, queda vertical.

El futbolista está de costado, en lugar de boca arriba, sin embargo, a pesar de no ser tan elaborada, también resulta más que atractiva a la vista de los paladares negros del universo fútbol.

El término nació con la Copa América

Si bien el término se acuñó en el Sudamericano de 1916, la primera fue dos años antes de esa primera edición y fue obra de un español que defendía a La Roja americana, a Chile, actual organizador.

Ramón Unzaga, nacido en Bilbao en 1894, emprendió a los 12 años un largo viaje en barco junto a sus padres, que le llevó hasta la ciudad chilena de Talcahuano, situada en la VIII Región, conocida como Bío-Bío.

Allí creció, estudió, y compartió su trabajo con la práctica del atletismo que sin dudas, le sirvió de mucho para sus épocas de futbolista.

Vistió la elástica de la selección andina en ocho partidos internacionales. ¡Muchos para la época! En uno de ellos, disputado en 1914, convirtió un gol ‘de chilena’, aunque le llamaron de varias formas, hasta que periodistas argentinos, que le vieron repetir el movimiento durante aquella primera Copa América de 1916 disputada en Buenos Aires, le dieron el toque final.

La jugada gustó tanto a propios y ajenos, que un poco en broma, un poco en serio, algunos sugirieron que un gol por esa vía, valiera triple, que anotado tras otra jugada. Aunque ciertamente, eso bien puede ser una leyenda.

La selección chilena del español Unzaga culminó cuarta en ese torneo, y repitió posición cuatro años más tarde, en 1920, cuando fue la encargada de organizar el evento.

Ese año, el vasco devenido en chileno, volvió a repetir la jugada, aunque sería una de las últimas veces que lo haría, pues tres años más tarde y con apenas 29 años, falleció a causa de un paro cardíaco.

Otras versiones

Como muchas cosas de la época, hay versiones distintas. Unas dicen que fue en el Sudamericano, pero de 1917, que fue disputado en Montevideo, Uruguay. Otros dicen que el origen de la chilena recién en el año 1927, momento en el cual el equipo chileno de Colo Colo fue de gira a Europa.

Vasco de bronce

En épocas donde no existía la televisión, e incluso eran muy pocas y más que improvisadas las transmisiones de radio, fueron pocos los que pudieron ver a Unzaga desarrollar esa jugada que tiene vigencia, hasta el día de hoy y que desde hace un año, está inmortalizada en el Estadio del Morro que ahora además, lleva su nombre.

Allí, donde comenzó la historia de ‘la chilena’, fue inaugurada el pasado 15 de mayo de 2014, una estatua de 600 kilos de bronce donde Unzaga realiza la jugada.

Monumento a la chilena

Una Respuesta

  1. Miguel Asensio

    Gracias por el artículo, hasta ahora no conocía su origen y pensaba que sería anónimo, pero me alegro que el honor recaiga en un nombre concreto. Si de elegir se trata, entre la chilena y la tijereta me quedo con la creación del bilbaíno. Como futbolista considero que sin lugar a dudas, más allá de la belleza de una u otra posición, realizar una chilena y marcar un gol de espaldas a la portería es una proeza que requiere mayor técnica, cálculo y valentía.

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