Como si de un cuento de Disney se tratara, esta Euro estaba bajo amenaza y maldición, con medidas de seguridad de excepción, resultaba increíble cómo la guardia que escudaba los castillos, no controlaba a los ejércitos del lado oscuro introduciendo los fuegos que enturbian la fiesta y que azotan a este deporte en las diferentes ligas y selecciones.

Las batallas por las calles francesas se acabaron en el momento en que llegaron los ejércitos alegres, las aficiones que más han dado que hablar y que han sido las grandes heroínas de esta Euro: si por algo será recordada la Eurocopa 2016 será por la sintonía de Irlanda del Norte “Will Grigg’s on Fire” y por la coreografía de Islandia “Baile Vikingo”; en definitiva los alegres vencieron a los villanos al son de la pasión e ilusión.


Mientras tanto en nuestro reino no se confiaba en nuestros soldados y sin pena ni gloria, se volvieron antes de lo previsto, como sucedió en nuestra última batalla en el reino de Brasil. Al margen de lo deportivo, nuestra guerra se convirtió en una batalla entre Capitán y General (un capitán irrespetuoso con sus superiores en la guerra y un General que no estuvo a la altura de su cargo) y se solventó con un abrazo e imagen para el recuerdo en la despedida de dos grandes en épocas pasadas.

Con los ejércitos alegres al mando, todo era fiesta europea hasta que alejados de los terrenos de juego, en otra guerra diferente, vencían aquellos que se negaron a seguir en el juego, en la batalla; aprovechando la ocasión, un grupo de vikingos mandó a los involucrados a sus territorios, fuera del Reino.

Con algunos de los ejércitos más favoritos fuera de la conquista por la Copa, la anfitriona avanzaba con un ejército compuesto por un joven principito y unos soldados raudos y valientes; mientras al otro lado de la península, un ejercito más desfavorecido de soldados pero con un pueblo involucrado en la causa avanzaba sin ganar batalla pero consiguiendo la llave que les abría una nueva puerta en el tiempo justo. Así llegaron a la final soñada estos dos rivales.

Una final con sintonía propia, terminando igual que empezó , con un espectáculo de sonido del Rey Guetta que dio comienzo a la batalla final.

Y colorín colorado este cuento se ha acabado, la anfitriona no consiguió la victoria con el joven príncipe, tal vez la fuerza de su anterior Rey le hubiera dado la ansiada Copa, pero eso nunca lo sabremos. La estrella de la corona se la llevó aquel ejército que nadie puso como favorito, donde su comandante quedó fuera de juego al comienzo de la batalla final por un desafortunado golpe pero la ilusión de un pueblo por conseguir su primera Copa despertó a los soldados en el tiempo final.

¡Parabéns Portugal!

THE END.

Sobre El Autor

Lara Molina

“La camiseta del Real Madrid es blanca, se puede manchar de barro, sudor y hasta de sangre, pero nunca de vergüenza.” Santiago Bernabéu.

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