Hacía tiempo que me apetecía sentarme con Unai Gazpio y charlar de fútbol con él. Hace unos días anunció por comunicado oficial que tras tres años entrenando a la Real ha decidido dejarlo. Unai amablemente accedió a atenderme para Elvestuario.es. La cita es en el edificio Gorabide de Zubieta a las cinco y media de la tarde. Nos encontramos en el parking y accedemos al edificio. Unai se presenta con su indumentaria de entrenamiento y una sonrisa tímida pero sincera.

Vayamos al principio. ¿Dónde comienza tu trayectoria como entrenador?
Llevo muchos años entrenando sin parar, ya serán unos 22 años. Empecé en Jakintza como empieza  casi todo el mundo, echando una mano; luego te metes a colaborar en un equipo y al final doy el paso de ir al Añorga coincidiendo con los cursos de entrenador y me lo tomo un poco más en serio; en el Añorga primero entrenando chicas y luego al juvenil; entreno dos años al juvenil y en el segundo conseguimos subir y es ahí cuando recibo la llamada de la Real.

¿Qué es lo que te hace dar el sí a la Real?
Es verdad que me lo pienso durante un par de días, más que nada por hacerme una idea de lo que me generaba y el sí va muy relacionado primero, con lo que era conocer y trabajar en la estructura de la Real; segundo que viendo mi trayectoria de haber entrenado chicas en territorial, luego en nacional, el último paso que me quedaba en el femenino era entrenar en Primera División; y luego todo lo que supone como reto: no deja de ser una Primera División y es fútbol de élite; tras varios días visualizando un poco lo que podía ser, sentí que me generaba más cosa buena que mala y decidí dar el paso. Pero sí, me pasé un par de días imaginándolo porque muchas veces en caliente encaja muy bien pero mi situación familiar,con dos hijos, hacía que mi pareja también lo tuviera que tener claro.

“Me encontré un equipo muy trabajador y muy comprometido”

¿Qué te encontraste cuando llegaste al club?
A nivel estructural me resultó un cambio importante por el modo de funcionar de Zubieta: hay muchos equipos, se funciona de distinta manera y tenía alrededor mucha más gente de la que yo estaba acostumbrado y eso suponía trabajar con un grupo más grande.

¿ Y en cuanto a las chicas? ¿Y la competición?

Me encontré con un equipo muy trabajador, que era lo que siempre me habían trasladado, un equipo al que le gustaba mucho entrenar y muy comprometido. Me lo encontré así y creo que también lo dejo así. Cuando entré no conocía a todo el equipo, sólo a 5 o 6 jugadoras. Quizá entré con desconocimiento de la competición: había visto partidos de la Primera División Femenina pero no de forma regular, y no tenía el conocimiento de la competición al nivel que tengo hoy. Me encontré con  un equipo con muchas ganas y yo también tenía muchas ganas. Sí, fue un cambio importante pero poquito a poco me fui adecuando.

¿Qué cambios supuso en tu vida el entrenar a un equipo como la Real? ¿Compaginar trabajo, familia y equipo?
Mi entrada en la Real coincidió con que a los pocos meses iba a tener mi segundo hijo, y no es lo mismo dos que uno, con uno estaba siendo más llevadero y con dos iba a ser más difícil. Yo ya tenía la costumbre del ritmo entre semana y mi gente también estaba acostumbrada a que tres días a la semana yo tuviera entrenamiento y el fin de semana partido, o sea que era un esquema muy hecho en mi vida. Quizás el cambio más importante era que cada quince días había que viajar y tener todo el fin de semana para el partido, lo que supone eso de tiempo y dedicación.

No era la primera vez que entrenabas a un equipo de chicas. ¿Te gusta más entrenar a chicas? ¿Cuál es la diferencia, si es que la hay?
Antes de entrar en la Real ya tuve una experiencia de 10 años entrenando chicas. Particularmente a mí me ha servido de mucho porque ellas son muy exigentes a la hora de querer aprender y eso al entrenador también le hace ser muy exigente. A nivel físico, el desplazamiento del balón, las carreras, la velocidad del juego no es al mismo ritmo que el de los chicos. Sabiendo eso, te adecuas y el trabajo del día al día es tácticamente el mismo, no deja de ser fútbol, once contra once, el mismo deporte; el tipo de trabajo es el mismo y quizá donde está un poco la diferencia es en el ritmo y en el físico donde hay que asimilar ciertas cosas. A nivel de vestuario, los chicos normalmente somos de una manera, las chicas son de otra con todo lo que pueda llevar eso, quizás un poco más de mano izquierda en algunos asuntos concretos, probablemente con los chicos algunas situaciones son más sencillas pero no dejan de ser cosas normales. Yo he estado encantado y si he estado 13 años entrenando chicas es porque particularmente me ha llenado mucho.

Décimo puesto, séptimo y undécimo en las tres temporadas.

Unai en partido comicCentrémonos en tus tres años en la Real. ¿Qué significaba para ti, personalmente, entrenar a la Real?
El reto era Primera División pero era la Real, sabía que siendo el entrenador del primer equipo suponía que allá donde fuese tenía que ser la cara de la Real en lo que al equipo femenino se refiere, una responsabilidad muy grande por estar defendiendo unos colores y ser parte de la Real. Siendo socio y de la Real de toda la vida ,poder forma parte de lo que es el club genera una ilusión muy grande.
Primera temporada. Se consiguió un décimo puesto. ¿Qué recuerdos tienes de tu primera temporada?
Mirándolo ahora, después de haber pasado tres, quizás el primer año fue el más diferente, el más especial porque yo conocía la Primera División pero no al nivel que exige ser entrenador y entré con ese handicap; tampoco conocía la propia plantilla y por ello me llevó un tiempo hacerme a la competición, hacerme al equipo y que el equipo se hiciera a mi forma de trabajar. Es la más especial porque tengo que conocer la competición, el equipo y que el equipo me conozca a mí y a partir de ahí encajar cosas y competir cada vez mejor.
Segunda temporada. La mejor del equipo bajo tu batuta. Séptima posición en la liga y eliminadas, dando una buena impresión, por el Barca en la Copa. ¿Qué cambió de la primera a la segunda?
Fue la temporada de la confirmación. La segunda vuelta del primer año fue de números muy buenos y fue ahí donde el equipo comenzó a coger el ritmo que queríamos todos. El año pasado habiendo empezado el calendario con partidos complicados y no sacando muchos puntos al principio, hicimos una liga buena: a falta de cinco jornadas estábamos a tres puntos del Rayo, del Levante, de estos equipos que están quedando cuartos, quintos cada temporada y después de 25 jornadas estábamos ahí en la pelea. Es verdad que las últimas cinco nos costó sacar puntos. Cerramos la Copa pero nos quedamos con la espina de no haber estado más cerca del 6º puesto. En junio del año pasado en la eliminatoria de Copa con el Barca fue el mejor momento del equipo. Es cuando el equipo compite muy bien con y sin balón, salta al campo y genera situaciones, está muy hecho, se conoce y tiene múltiples mecanismos.
La tercera temporada. Puesto undécimo. ¿Cómo valoras esta tercera temporada? ¿Qué ha faltado?
No es cuestión de buscar excusas, hay que analizar la situación y la temporada,  de hecho ya lo hemos ido haciendo. Hay que ser conscientes de los diferentes factores. Del año pasado a este se producen seis bajas en el equipo, hay cuatro incorporaciones y la plantilla se queda un poco más corta de lo que era el año pasado. Las incorporaciones que hacemos son buenas, quitando el caso de Mariasun (puesto específico de portera), las otras jugadoras venían de jugar en primera, sobre todo Chini que venía del Rayo y de haber estado en Sant Gabriel, ya con 24 años y con una experiencia en Primera División. Éramos conscientes de que el equipo estaba compensado pero quizá nos costó volver a encajar las piezas, sobre todo porque de las seis bajas del año pasado alguna en concreto era de mucho peso y de veteranía y suplir eso no es fácil; por otro lado otra vez nos encontramos con un calendario muy duro y nos pasa que en las primeras cinco o seis jornadas apenas sacamos un punto y eso nos hace comenzar con urgencias.
Y luego están las bajas por lesión.
Sí, a estas urgencias se le suma que Chini, la jugadora que has traído para suplir el liderazgo en el centro del campo, se lesiona el cruzado; y luego que el equipo en sí es joven y un equipo joven ante una situación que ya empieza compleja, se encuentra con que hay que dar un paso adelante, un paso al frente y eso cuesta más.
Pero aún habiendo tenido factores en contra, el equipo ha seguido la línea de trabajo de los dos años anteriores, hemos seguido progresando, hemos sacado partidos adelante pero menos que el año pasado y en situaciones muy determinadas, creo que habiendo sido más que el rival no hemos sacado el partido adelante.
¿Por ejemplo?
Sobre todo los partidos contra el Sevilla, equipo que ha bajado; recuerdo que aquí en casa generamos diez ocasiones de gol y no metimos ninguna y ellas con dos que generaron metieron gol. Hay más partidos que tampoco hemos sacado, sobre todo en casa donde los números no han sido buenos. No hay que buscar excusas, son factores que hay que analizar porqué han pasado para que no vuelven a ocurrir. Lo más importante es que a pesar de muchas dificultades, al final, cuando parecía que peleábamos el descenso, el equipo ha dicho que eso no va con nosotros y en los últimos cuatro partidos hemos ganado dos y empatado otros dos. Y eso dice mucho del equipo, en un momento difícil, ha dicho que no y ha sacado los partidos adelante.
A veces las cosas salen y otras no pero si algo llama la atención de este equipo es su “dejarse la piel en el campo”. Recuerdo la remontada al Sant Gabriel en casa marcando dos goles en los minutos 87 y 90 ¿Cómo se consigue que un equipo luche hasta el final cuando parece que todo está perdido?
Es una virtud del propio equipo que ha heredado de muchos años atrás. A mí me ha tocado vivir esta etapa pero antes de estar yo, ha habido mucha gente trabajando y yo creo que la Real ha hecho bien eso, ha inculcado esos valores y los entrenadores que han estado antes que yo han hecho un trabajo muy, muy importante de cara a que el equipo tenga una identidad. Ya me dijeron al principio cuando cogí el equipo, que era cañero, que respondía y que era un equipo que no se rendía. Y es verdad. El nunca darse por vencido está en la identidad de este equipo femenino de la Real. Las jugadoras lo dan todo de principio a fin.

Después de tres años, llega la decisión de dejarlo

¿ En qué momento se te empieza a pasar por la cabeza la posibilidad de dejarlo?Unai en el campo comic
En junio del año pasado, en el momento que mejor estábamos, sentía que debía seguir y podía seguir un año más. A falta de cinco jornadas habíamos estado tan cerca de los equipos de arriba, que si conseguíamos acertar y con esa forma de trabajar, seguramente podríamos estar en esos puestos. Pero también es verdad que el año pasado lo que sí tenía claro era que cuando tú haces una tercera temporada con un equipo, con un grupo, hay que reciclarse en la forma de trabajar; al final trabajar para un grupo tres años de una misma forma, con un mismo método es un tiempo importante y el “truco” o la capacidad está en seguir en la misma línea de trabajo pero dándole un retoque para que el equipo siempre tenga ese afán de darlo todo.
¿Por qué sientes que es la hora de irse?
Este año he sentido, a partir de media temporada para adelante sobre todo, que con la forma de trabajar que tenemos nosotros, este equipo ha llegado hasta donde tenía que llegar y creo que es momento para pueda entrar otra persona con una idea nueva, un mensaje nuevo. Eso lo he sentido de entrenador a grupo y de grupo a entrenador. He terminado muy bien con todo el mundo, hemos terminado con buenas sensaciones en los últimos cuatro partidos, pero es verdad que he sentido que este grupo, con respecto a mi método de trabajar, había tocado techo y cuando uno siente eso hay que ser honrado y hay que decir “hasta aquí” y creo que es momento de cambio.

¿Para ti ha sido como una liberación el comunicar tu decisión, el decir “ ya está”?
Bueno una vez que está la decisión tomada, cuanto antes se sepa es mejor porque yo hablo con mucha gente de fútbol, mucha gente me pregunta sobre el equipo y no me gusta hablar a medias. Tomé la decisión hace algún tiempo, se la comuniqué al club, al acabar la liga se la comuniqué al equipo y se hizo oficial. Este último mes todavía nos queda trabajo, nos quedan amistosos y hasta el final seguiremos apretando y tengo la tranquilidad de estar haciendo lo que tengo que hacer, sabiendo que no voy a seguir y que el equipo lo sabe y el haberlo comunicado sí que quita un poco de tensión.

Unai, en esos momentos en que las cosas no están saliendo, las jugadoras tienen un bajón, tú obligación como entrenador es intentar animarlas y motivarlas. Pero, ¿quién te anima a ti? ¿en qué, quién te apoyas cuando las cosas no van bien en el equipo?
(Carcajada) Tengo que decir que el grupo que hemos estado trabajando,  lo hemos hecho muy a gusto y todos en la misma dirección, tanto desde el consejo, como Garbiñe e Izaskun, el cuerpo técnico Xagu, Igor y Ekaitz, todos los que hemos estado aquí nos hemos apoyado unos a otros; en los momentos en los que alguno ha estado más tocado pues ha apoyado al otro, como en una familia, como en casa.
¿Y en los momentos en los que había que animar a las jugadoras?
En los momentos en los que el equipo ha estado tocado, lo que hemos hecho era analizar desde la calma y hablar con ellas, decirles que había que mejorar muchas cosas pero siempre desde la tranquilidad de que eran cosas que dependían de nosotros, sobre todo en el momento final cuando se nos ha complicado. Por ejemplo antes del viaje a Mallorca, allí donde en los últimos años hemos perdido con arbitrajes raros y de qué manera, todo eso generaba mucha negatividad; hablamos ese mismo viernes antes del partido y les decía que sólo había cuatro cosas que no dependían de nosotros y un montón que dependían de nosotros. Les dije, “si pensamos en las que dependen de nosotros y las hacemos bien, vamos a ganar”, y ganamos 1-4. Cuando ha hecho falta animar a este equipo, siempre les decíamos que estuvieran tranquilas porque sabíamos que teníamos lo que hay que tener para ganar los partidos.

“Los momentos de “no fútbol” los he valorado mucho”

¿Qué te gusta hacer en tu tiempo libre, cuando no hay fútbol?
(Se ríe) Hay de todo, hay entrenadores que son súper enfermos de fútbol y otros menos; me encanta el fútbol, veo partidos en casa, cuando puedo veo fútbol; estos últimos años que me he dedicado tanto al fútbol, los momentos de “no fútbol” los he valorado mucho. Estos años he tenido menos tiempo libre para estar con  mis dos hijos y mi mujer y cada minuto libre ha sido importante, intento dedicarles todo el tiempo, disfrutar de ellos; y también están los amigos porque no perder ese vínculo para mí es muy importante: quedar con ellos para cenar, jugar a cartas, tomar algo, charlar…
¿Qué hobbies tienes?
Ahora pocos, con los críos el hobby es estar con ellos, jugar con ellos, educarlos, verles crecer y disfrutar de ese momento. Otro hobby es el deporte; siempre me ha gustado hacer deporte, de todo: he jugado a fútbol muchos años, he hecho atletismo, me gusta jugar a pala con mis amigos.

 ¿Qué planes tienes ahora?
Ahora mismo estoy muy tranquilo, un poco a la espera. Habrá que ver si el club cree conveniente que yo pueda seguir aquí en otra faceta, en otro equipo, en otro rol; es un tema que no depende de mí y soy muy consciente de que lo mismo me puede ofrecer como que no. Cuando tomé la decisión, lo tenía claro y lo hice con todas las consecuencias. Si ellos consideran que mi perfil puede encajar y sale algo que me pueda gustar, evidentemente y conociendo el ritmo de aquí, lo lógico es que pueda seguir. Pero si por un casual no sale la oportunidad, sigo con la idea de seguir entrenando, veré si puedo seguir en la línea que estaba antes en Añorga pero no lo sé. No cierro nada. Pero también visualizo el poder estar tranquilo, desde fuera, retomando fuerzas para igual el año que viene volver. Si me sale un reto bonito, seguramente lo cogeré.

“Una experiencia acojonante”

¿Qué te llevas de la Real?
(Le brillan los ojos) Una experiencia acojonante, muy grande (le faltan las palabras). Sentir la responsabilidad de estar llevando el primer equipo femenino de la Real por todo el ámbito nacional, todos los campos de España; vas allí, eres la Real, te das cuenta de cómo te tratan en los clubes, estás representando algo muy importante. Me llevo una satisfacción muy grande por la experiencia vivida, por haber estado tres años en este equipo, defendiendo estos colores. Y por supuesto el día a día, con el grupo técnico y sobre todo con ELLAS. Soy un entrenador que me gusta trabajar seriamente y apretarles en el campo pero también me gusta bajar un escalón y ponerme a su altura, intentar tener mucho feedback y hablar con ellas, y que no sea sólo relación entrenador-jugadora. Y a ese nivel me llevo muy buenas sensaciones. Ha sido una gozada compartir con ellas, la experiencia con ellas ha sido súper enriquecedora.
¿Qué dejas en el equipo?
Me gustaría poder haber dejado el que ellas hayan aprendido mucho del trabajo que les hemos planteado en el campo, que hoy sean mejores jugadoras que antes por todo lo que les hemos propuesto y que la experiencia les haya servido para sumar. Hay casos evidentes de jugadoras que han progresado mucho y es una satisfacción verlo. Me gustaría que la sensación general fuera que, independientemente de quedar décimos, séptimos, “con Unai hemos aprendido, con Unai hemos trabajado bien, con Unai las cosas han ido bien, pero sobre todo con Unai no he tenido ningún problema”. Que me consideren que he sido una persona cercana con la que han podido hablar.

¿Qué es para ti el vestuario?
El vestuario es quizá la clave de muchos éxitos. Independientemente de las horas de esfuerzo y de entrenamiento, en este tipo de equipo donde hay tantas horas de autobús y hay tanta convivencia, fines de semana fuera, hoteles, el vestuario es clave porque tu propuesta, tu idea de fútbol puede asimilarse más o menos pero lo que sí es importante es que todo el mundo reme en el mismo sentido, que no haya fracturas que hagan romper nada.

Unai me confiesa que no tiene ni idea de quién será su sustituto pero… ¿Tienes algo que decirle al que venga?
Mi mensaje para el que venga es que haga punto y seguido, que sea capaz de ver y asimilar lo que ya se ha hecho. Yo tenía claro cuando entré aquí que mi etapa empezaba pero también acabaría. Mi objetivo principal fue: “En el tiempo que estés, tienes que conseguir que el equipo sea mejor, que progrese y que las jugadoras progresen porque lo importante es la Real”.

Y aquí apagamos la grabadora. Seguimos conversando unos minutos más y se va al entrenamiento con sus chicas. Hay un par de cosas que me han quedado claras: siente mucho este escudo y siente de una manera especial a las chicas. Y eso se nota en sus ojos. Mila esker Unai.

Sobre El Autor

Elisa Manterola

"Salir a ganar, negarse a perder" Thomas Rongen.

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