Las lesiones, las temidas y jodidas lesiones. No hay nada que preocupe más a un deportista de alto nivel que no estar a la altura, no dar la talla, no superarse, y cuando lo estás consiguiendo, lo peor que te puede ocurrir es romperte. Te vienes abajo. Tu mundo se hace pequeño y sólo quieres llorar y meterte bajo un caparazón en el que estar protegido, ¿De qué? De ti mismo. De tu peor enemigo, tu cerebro. Ese que te ha hecho llegar hasta donde estás y que ahora mismo, en esos segundos que parecen eternos mientras estás tirado sobre un césped, un parque o el mismo suelo, te está diciendo que se acabó. Lloras, te retuerces de dolor y en tu cabeza solo sigue pasando esa idea, esa estúpida idea de que todo terminó. No es cierto, ahora empieza todo, ahora hay que sobreponerse y ahora es cuando hay que trabajar, trabajar para resurgir, para volver, para regresar siendo aún mejor.

Ha pasado ya una semana desde que se rompió. Han volado las horas desde que Iker Muniaín supo que se había quebrado. Sus llantos en el césped, su cara de dolor hacía presagiar lo peor, y aunque la esperanza de que no fuera así pasaba por las mentes de todos, la noticia no fue la esperada. Se confirmaba lo que todos se temían, rotura. 7 Meses. Adiós.

No es fácil ser futbolista cuando la lesión aparece en tu camino, no es fácil enfrentarse a ella con la seguridad y la fortaleza mental necesarias. Serán muchos meses, será demasiado tiempo alejado de un campo de fútbol, de una vida. No es el jugador del Athletic de Bilbao, el primero ni el único, saldrá de estoy  su equipo lo sabe. Él lo sabe. Solo hay que mantener el cerebro ocupado principalmente en una meta, regresar. Y hacerlo con más fuerza que nunca, porque mientras tu estás recuperándote, mientras estás luchando por volver, los demás siguen hacia delante, no paran, mejoran, trabajan y ocupan tu puesto. Tendrás que recuperarlo.

Su baja puede ser excesivamente importante, pero más lo es aún que se recupere. Que vuelva a un terreno de juego y lo haga de la mejor manera posible. Muniain se perderá lo que resta de Liga, la final de Copa y también el inicio de la próxima temporada. Demasiado injusto para un deportista. El mediapunta del Athletic está triste, normal, pero también está seguro de que con trabajo y esfuerzo volverá a ponerse las botas lo antes posible. Esa es la mentalidad necesaria. No será fácil, pero ya trabaja en su recuperación. Mientras no pierde detalle de nada de lo que acontece a su equipo. Un buen león nunca abandona la manada, la protege y la sigue allá donde va. Y como él mismo ha dicho, volverá a rugir. Y lo hará con la misma fuerza que antes.

Sobre El Autor

Cris De León

"Malo no es soñar, malo es quedarse dormido y desperdiciar las oportunidades." Andrea Pirlo.

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