Se acabó la temporada con un digno décimo puesto para el Real Betis. Tras el reciente ascenso más de uno hubiera firmado en agosto este lugar aunque, como he repetido en más de una ocasión, por historia, club y afición debemos aspirar a más.

Y en eso estamos. Ante el enésimo proyecto deportivo comandado por nuevos profesionales que intentarán triunfar donde otros ya han fracasado: en la construcción del esperado “nuevo Betis”. Miguel Torrecilla, nombrado recientemente director deportivo, parece no perder el tiempo ya que no ha transcurrido una semana desde que acabara la competición liguera cuando en rueda de prensa anunciaba públicamente la situación de cada jugador. Algo cuanto menos sorprenderte pero donde se ha mostrado ante todo claridad y transparencia en las gestiones e intenciones del club con cada uno de los futbolistas.

El propio Torrecilla ha sido el encargado de elegir al entrenador que quiere ver la próxima temporada sentado en el banquillo verdiblanco. Se trata del uruguayo Gustavo Poyet, quien en su presentación se mostró ilusionado y con ganas de plasmar su trabajo sobre el terreno de juego. Casi más que el entrenador, el hombre que ha llamado la atención del beticismo ha sido Marcos Álvarez, el preparador físico del cuerpo técnico de Poyet. Con un gran profesional como es Marcos Álvarez puede que por fin veamos un equipo que destaque por su físico y cuyos jugadores no estén fundidos al volver de vestuarios. Sin duda, una de las asignaturas pendientes del Betis de los últimos tiempos.

Es evidente que será un verano movido en Heliópolis, lo que no imaginábamos era que fuera a empezar en pleno mes de mayo y trabajando ya codo con codo entrenador y director deportivo. A priori, vamos adelantados en algunos aspectos respecto a otros años aunque recordemos que lo importante no es cómo se empieza, sino cómo se acaba.

Nuevo proyecto, nuevas caras, rumores, idas y venidas, pero aquí seguimos como balas de cañón esperando nuestro merecido.

Sobre El Autor

Cris Olid

“A todo el que se ponga la camiseta del Betis le tiene que hervir la sangre verde. Y al que no le guste que se vaya a otro club. Es una filosofía que hay que inculcar.” Sebastián Alabanda.

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