Esta vez me voy a saltar la parte en la que me quejo de cómo sale por la puerta de atrás el personaje de turno y cómo trata el Real Madrid a quienes han trabajado, bien, mal o regular, en el club.

Voy a centrarme directamente en el titular que millones (creo que no exagero) de madridistas llevan tiempo esperando: “Zidane, nuevo entrenador del Real Madrid”. Dicho así es como para que se salten las lágrimas. La leyenda, el hombre de la novena, el salvador que el Madrid estaba pidiendo, ha puesto fin de una vez por todas a una larguísima espera. Hace tres años podría haberse dado la misma situación pero Zidane no estaba preparado. Y no hablo desde una perspectiva subjetiva, y si no, que se lo pregunten a Paco Jémez.

Ahora, título de entrenador en mano, Zinedine Zidane entra en el feudo madridista por la puerta grande y con el respaldo de todos y cada uno de los que adoran al Real Madrid por encima de todas las cosas. Y no es para menos. El problema está en que los aficionados están quemados y no dejan pasar ningún fallo. Eso sí, sería muy hipócrita por mi parte no decir que no tengo dudas de que a Zidane se le dará más cancha que a cualquier otro. Junto con Raúl, supongo.

“Cuando te pones la camiseta del Madrid, todo es posible”. Es una de las frases que dijo durante la rueda de prensa y la que mejor resume la sensación que tienen hoy en día los madridistas. Con la camiseta del Madrid casi todo es posible, pero es que si el dorsal que lleva es el de Zidane absolutamente todo se puede hacer. Este era el empujón que necesitaba la grada, que les llevase de la mano la única persona en la que todos confían con los ojos cerrados. Con Zidane se puede.

Ahora bien, no puedo obviar que la situación en la que llega no es la idónea y creo sinceramente que es, incluso, injusta para él. Llegar a mitad de temporada, con unos resultados poco favorables y una sensación de que está todo perdido, puede jugar malas pasadas al nuevo encargado de poner orden en un vestuario que parece más revolucionado que nunca. Zidane se merecía llegar como la primera y única opción y no como el que va a intentar arreglar una lavadora a la que le faltan piezas, está vieja y ha sido toqueteada por un fontanero más torpe (aunque entregado). Zidane se merecía más. Veremos si los jugadores y aficionados lo tienen en cuenta y lo tratan como lo que es, una leyenda del Real Madrid y, ahora, el que manda en el vestuario.

Sobre El Autor

Antía André

"Ningún jugador es mejor que todos juntos". Alfredo Di Stéfano.

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